Esto es lo que le pasa al cuerpo si te bañás con agua fría: pocos lo saben
Estudios científicos analizan cómo la exposición a bajas temperaturas modifica funciones fisiológicas, recuperación muscular, estado anímico y cuidados cutáneos.
Las duchas con temperaturas bajas se volvieron habituales dentro de rutinas de bienestar físico y mental.
Investigaciones científicas evalúan qué reacciones reales se activan en el organismo ante esta práctica.
El contacto térmico genera respuestas cardiovasculares, metabólicas y neurológicas específicas.
Especialistas destacan beneficios potenciales, pero advierten sobre la importancia de la adaptación gradual.
Durante los últimos años, las duchas con temperaturas bajas pasaron de ser una costumbre marginal a una práctica cada vez más frecuente, asociada a los cambios que genera en el cuerpo. Su incorporación se dio tanto en contextos deportivos como en rutinas cotidianas vinculadas al cuidado integral, impulsada por su difusión en redes sociales y por recomendaciones ligadas al bienestar general.
Este fenómeno despertó el interés de la comunidad científica, que comenzó a estudiar de manera sistemática qué sucede realmente en el organismo cuando se enfrenta de forma voluntaria a este estímulo térmico. Lejos de las percepciones individuales, los estudios buscan determinar si los efectos atribuidos tienen respaldo fisiológico comprobable.
Una revisión publicada en 2022 por la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos analizó la evidencia disponible y concluyó que, si bien existen respuestas medibles, muchos beneficios no pueden atribuirse de forma directa sin considerar otros componentes del estilo de vida.
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La exposición térmica activa respuestas cardiovasculares y metabólicas de adaptación.
Qué le pasa al cuerpo si te bañás con agua fría
La exposición a temperaturas bajas representa un desafío fisiológico que obliga al organismo a activar mecanismos de regulación para proteger órganos vitales. Entre las primeras respuestas se encuentra la activación del sistema cardiopulmonar, con aumentos transitorios de la frecuencia cardíaca y la presión arterial.
De manera simultánea, se pone en marcha la termogénesis, tanto por escalofríos como sin ellos, procesos mediante los cuales el cuerpo produce calor a partir de la contracción muscular y del tejido adiposo pardo. Estas reacciones varían según edad, sexo, contextura corporal, ritmo circadiano y condiciones ambientales.
Uno de los efectos más analizados es la recuperación muscular, ya que la aplicación de temperaturas bajas puede contribuir a disminuir la inflamación posterior al ejercicio. La contracción y posterior dilatación de los vasos sanguíneos favorece la circulación periférica, mejorando la distribución de oxígeno y nutrientes, y algunos estudios sugieren un posible refuerzo de la respuesta inmunológica, aunque aún sin evidencia concluyente.
Ducha
La liberación de endorfinas explica la sensación de energía posterior a la ducha.
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También se registran impactos en el cuidado de la piel y el cabello, al preservarse los aceites naturales, y en el plano neurológico, por la liberación de endorfinas y noradrenalina, asociadas al estado de alerta y al bienestar emocional. Los especialistas coinciden en que la práctica debe realizarse con moderación y adaptación progresiva, en especial en personas con afecciones cardiovasculares.