Uno de esos lugares donde la identidad barrial se respira en cada mesa.
En el corazón de Villa Devoto, el bodegón del Club Kimberley se consolidó como uno de esos lugares donde la identidad barrial se respira en cada mesa. Desde su apertura en 2016, la propuesta apuesta por una cocina amplia y honesta, con parrilla a carbón como estandarte y un recetario en el que conviven carnes, pastas y platos tradicionales que satisfacen a todos los paladares. En este restaurante, la milanesa, la provoleta, las achuras o el flan casero no son guiños nostálgicos: son protagonistas de una carta pensada para compartir, con porciones generosas, precios accesibles y foco en la calidad de la materia prima.
El proyecto nació por iniciativa de un grupo de padres del club, que decidieron revitalizar el espacio social y gastronómico para acompañar la intensa vida deportiva y las actividades que allí se desarrollan a diario. Con un amplio salón cubierto y un agradable patio, el bodegón ofrece distintos momentos para compartir en familia y con amigos, sea para cortar la semana o disfrutar un cálido almuerzo de domingo al aire libre. La parrilla a la vista y el horno de barro a gas refuerzan esa sensación de cocina viva, siempre en movimiento.
Qué pedir en el bodegón de Kimberley
Las entradas marcan el tono de la experiencia: empanada de carne frita, buñuelos de acelga, bombas de papa y queso, rabas o bastones de mozzarella, la antesala ideal para una comida bien argentina. Entre los principales, las milanesas ocupan un lugar central, desde la versión simple de ternera hasta alternativas como napolitana, fugazzeta, funghi, roquefort o porteña, todas con guarnición a elección entre papas o batatas fritas y ensalada del día. También destacan los pollos en múltiples preparaciones —al ajillo, a la provenzal, al champiñón o a la pizza— y el clásico filet de merluza, apanado y frito, con opción de sumarle roquefort.
El bodegón de Kimberley - Carne a la parrilla 2
Las pastas caseras son otro capítulo fuerte en este bodegón de barrio: tallarines, ñoquis de papa, ravioles y sorrentinos que se combinan con salsas tradicionales como tuco, blanca, mixta, rosa o pesto, además de versiones especiales con adicionales. Entre las sugerencias del chef sobresalen platos bien contundentes como la “Milanga” —milanesa de bife angosto con hueso, fideos a la carbonara y huevo frito—, los ñoquis KAC servidos en papillote con tuco, crema, jamón, provolone y huevo soft, y la Milantina homenaje a la cantina marplatense Lo de Tata, una oda al exceso bien entendido.
La parrilla a carbón, gran diferencial de la casa, ofrece desde chorizo, morcilla y provoleta —con versiones especiales— hasta achuras como riñoncitos, chinchulines y mollejas, además de cortes como tira de asado, bondiola, bife de chorizo, picaña y matambrito de cerdo. Para el final, postres entrañables como vigilante, mousse de chocolate, panqueque con dulce de leche, chocotorta o Don Pedro, junto a una degustación para compartir, completan una propuesta que reafirma su espíritu familiar y comunitario.
El bodegón de Kimberley - Degustación de postres
A casi una década de su apertura, el bodegón del Club Kimberley reafirma que los clubes de barrio siguen siendo mucho más que un espacio deportivo: son lugares de encuentro donde la mesa compartida ocupa un rol central. Con brasas siempre encendidas, platos reconfortantes y un clima familiar que invita a distenderse, este rincón de Villa Devoto se consolida como una opción ideal para quienes buscan cocina casera, precios accesibles y esa calidez que solo los bodegones con historia saben ofrecer.
El bodegón de Kimberley - Patio
Dónde queda el bodegón de Kimberley
Se encuentra en Joaquín V. González 3238, Villa Devoto.