Endulzar o no el mate suele ser motivo de debate entre quienes disfrutan de su amargor natural y aquellos que prefieren sentir un gusto más dulce. Con este último objetivo, crece la curiosidad por incorporar ingredientes naturales que aporten sabor y beneficios al organismo.
Las opciones para endulzar o aromatizar el mate de forma casera son cada vez más populares, y muchas de ellas provienen de costumbres regionales o trucos que pasaron de generación en generación. Desde frutas cítricas hasta hierbas autóctonas, pasando por mezclas más audaces como la cerveza o el aguardiente, cada variante tiene su encanto y despierta debate entre los fanáticos de la infusión.
Más allá del gusto personal, hay alternativas que no solo transforman el sabor del mate, sino que también ofrecen propiedades digestivas, relajantes o energizantes.
Mate
Esta bebida se convirtió en un elemento cotidiano que ofrece bienestar más allá del placer de compartirla.
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Cómo podés endulzar el mate con elementos naturales
Para quienes buscan un sabor más suave sin recurrir al azúcar refinado, las cáscaras de naranja o limón secas son una excelente alternativa. Ayudan a neutralizar la acidez que puede generar el mate en algunos estómagos y, al mismo tiempo, aportan un toque cítrico fresco. Para lograr el efecto deseado, las cáscaras deben calentarse, triturarse y mezclarse con la yerba antes de cebar.
Otra opción muy utilizada es el agregado de café molido, que intensifica el sabor y eleva los niveles de cafeína. Ideal para quienes dudan entre mate o café al comenzar el día, esta mezcla se logra fácilmente añadiendo café y azúcar a la yerba seca.
Mate
Esta infusión puede ser fácilmente incorporada en la rutina diaria como parte de un estilo de vida saludable.
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Las hierbas serranas como la peperina, melisa o menta se destacan por sus propiedades digestivas y su capacidad para aportar frescura. Su uso recuerda a los té tradicionales, pero adaptados a este ritual. Si se mezclan con miel y cedrón, como sugieren algunos materos creativos, se consigue una infusión más dulce, aromática y relajante.
Otras variantes más audaces incluyen el tereré, una bebida fría a base de jugos como naranja o pomelo, el mate con leche caliente, o incluso el uso de cerveza como reemplazo del agua, una práctica incipiente que todavía genera debate. También existen experimentos con frutas como el pomelo, que se convierte en recipiente y saborizante al mismo tiempo, aunque su preparación no es la más sencilla.