Cómo limpiar las alpargatas para que me queden como nuevas

Algunos consejos pueden ser evitar el exceso de agua o cepillar bien las suelas. Conoce más trucos para mantener tu calzado.

Si necesitas limpiar tus alpargatas, podes hacerlo siguiendo una serie de trucos y consejos que te ayudarán a dejarlas como nuevas. Conoce los pasos.

Qué consejos debo seguir para limpiar las alpargatas

Alpargatas
Qué consejos debo seguir para limpiar las alpargatas

Qué consejos debo seguir para limpiar las alpargatas

Evitas el exceso de agua

Se recomienda no meterlas en el lavarropas, ni tampoco dejarlas en remojo o intentar retirar la suciedad poniéndolas unos minutos bajo la canilla.

No secar con excesivas fuentes de calor

Deben secarse al aire libre, sin exposición directa al sol y evitando, además, fuentes de calor como puede ser una máquina secadora o un radiador.

Cepillar bien la suela y los laterales

Seguí estos pasos:

  • Podés utilizar un cepillo de calzado pero de cerdas extra suaves.
  • Humedécelo con un poco de agua y jabón, arrancando y reteniendo en las cerdas una pequeña cantidad. Si lo prefieres, pon unas gotas de cualquier jabón líquido neutro.
  • Pasa el cepillo por los laterales de la suela, insistiendo en las zonas más sucias.
  • Cada vez que mojes el cepillo y le añadas un poco jabón, no olvides retirar el exceso de agua. Además, pasa el cepillo por la suela y los laterales siempre en una misma dirección (nunca a ‘contrapelo’).

Deja secar convenientemente

Dejá que el limpiador actúe y se seque durante al menos una hora y, luego, con trapo limpio y seco retirá los restos de jabón, pasándolo con rapidez por toda la zona.

Utilizar paños para la humedad

Un truco sencillo y eficaz consiste en colocar un paño de microfibra en el interior de la alpargata para que, así, haga un genial efecto esponja evitando que la suela se moje. Déjalo allí durante todo el proceso de limpieza y retíralo cuando termines.

Cómo limpiar las manchas persistentes

Para eliminar las manchas difíciles podés probar con unas gotas de amoniaco, previamente diluidas en agua, y aplicar esta solución con ayuda de un paño. Dejá actuar unos minutos y pasá otro paño humedecido solo con agua. Si la tela es blanca, también puedes aplicar un poco de bicarbonato mezclado con agua, de manera que forme una especie de eficaz pasta limpiadora.