El injerto es el proceso en el que dos porciones de tejido de dos plantas son unidos con el objetivo de desarrollarlas como una sola. En esta oportunidad, vamos a utilizar un cactus silvestre y otro que tenga hijos.
Antes de empezar, recordá que es conveniente la utilización de guantes para no pincharse y que el cúter que vayas a utilizar esté esterilizado.
En primer lugar, vas a cortar la superficie de arriba del cactus con mucho cuidado y guardar la parte cortada. También podés hacer unos pequeños cortes en el mismo para que no quede de forma plana y se pueda enraizar con el otro.
Luego, con mucho cuidado, vas a arrancar algunos de los brotes y proceder a unirlos. Hay que cortar con un cúter la parte de abajo del hijito y verás que tiene un círculo como el del cactus silvestre.
Lo vas a dejar un día por fuera de la tierra para que cree un tallo seco y sea más fácil de unir. Por último vamos a presionar fuertemente y tratar de unirlos con una gomita o con bolsas para que queden en prisión durante cinco días.
Cuando pasen los días, al sacar la gomita, verás que ya van a estar enraizados y juntos. ¡Ya tienen sus injertos de cactus listos!