Carmen de Areco ofrece un combo perfecto de naturaleza y tradición a sólo 140 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. La ciudad se fundó en 1812 a partir del Fortín del mismo nombre que se estableció en la zona a fines del siglo XVIII.
Carmen de Areco ofrece un combo perfecto de naturaleza y tradición a sólo 140 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. La ciudad se fundó en 1812 a partir del Fortín del mismo nombre que se estableció en la zona a fines del siglo XVIII.
Tanto Areco como los pueblos rurales que la rodean, Gouin y Tres Sargentos, se distinguen por sus espacios verdes, sus construcciones antiguas y la herencia de los inmigrantes irlandeses que poblaron la región. A continuación, los lugares más destacados para disfrutar de una linda escapada.
La Plaza Independencia es el principal espacio verde de la ciudad, rodeada por el palacio municipal y por la parroquia Nuestra Señora de Areco. Un cartel señala el último emplazamiento del Fortín de Areco, el origen del casco urbano.
Se instaló en el 40° aniversario de la Guerra de Malvinas como un homenaje a todos los veteranos.
La visita obligada es la torre de la familia Percivaldi, una pareja de inmigrantes italianos que llegó a Areco en los años '30. Durante la década del '40 le pidieron a un constructor local que erigiera una torre en el cementerio para que se convirtiera en el símbolo de su amor. La pareja fue sepultada junta, la torre se cerró y la llave se tiró en su interior. La leyenda dice que quien abra la puerta tendrá mala suerte en el amor y no encontrará el amor verdadero.
Ideal para disfrutar de distintas actividades deportivas y recorrer el puente colgante sobre el Río Areco.
Se construyó a finales de 1860. Ofrece un tradicional día de campo y un imperdible asado para disfrutar en la naturaleza.
Es un emblema del pueblo de Gouin, ubicado a 11 kilómetros de Carmen de Areco y conocido por ser la sede de la Fiesta Nacional del Pastel. Abre el segundo domingo de cada mes y es famosa por sus deliciosos pastelitos.
Un lugar de encuentro tradicional en Gouin. En la actualidad funciona como restaurant, pero aún mantiene la estética de pulpería que tenía en sus comienzos.
También ubicado en Gouin, Fabián ofrece cucharas de algarrobo y tilo, mates, lámparas, botellas recicladas y una gran variedad de recuerdos hechos a mano.