Marina Dal Poggetto advirtió que el modelo económico del gobierno de Javier Milei "aumenta la dependencia del cepo"

La economista resaltó las contradicciones del modelo, destacó la necesidad de un programa micro y alertó que "necesariamente el desempleo va a subir".

La economista Marina Dal Poggetto afirmó que el modelo económico del gobierno de Javier Milei “aumenta la dependencia del cepo” debido a que “buscar eliminar el cuasi fiscal bajando tasas, atrasando el dólar, e impulsando que los bancos financien al Tesoro”.

La directora de EcoGo explicó además que “mientras el cepo siga operando el dólar oficial no es de mercado, depende de una decisión del BCRA de donde ubica el crawling peg”. “A $876 el dólar se ubica en términos reales 45% por debajo del overshooting inicial, 5% por debajo del de arranque del gobierno de (Mauricio) Macri, y sigue atrasándose muy rápido con una inflación que aun bajando multiplica por más de cuatro veces el ritmo del crawling en abril”, agregó en una entrevista que concedió a la periodista Liliana Franco para Ámbito.

En su opinión, “el dólar CCL tampoco es de mercado en tanto y en cuanto la oferta está impulsada por el 20% de las exportaciones (a razón de USD1.600/1.700 millones mensuales) y la demanda está contenida por todas las restricciones cruzadas heredadas (MULC/CCL) que siguen operando”.

Dal Poggetto advirtió que “si la estrategia para moderar los precios es otra vez atrasar el tipo de cambio y frenar aumentos aplicando la ley de defensa de la competencia, mientras se impulsa una recuperación de los salarios, no luce consistente".

Consultada sobre los posibles plazos para levantar el cepo, en primer lugar definió al esquema como “cepo dependiente”. En ese sentido opinó que “no es claro adónde quieren ir, si el objetivo es eliminar los pasivos remunerados y soltar el cepo, creo que le van a poner fecha de defunción al carry”, aunque “lo más probable es que no estén pensando en sacar el cepo”.

La economista resaltó también la contradicción de que, en algún momento, los números fiscales se verán afectados por el impacto en la recaudación, al tiempo que bajar el gasto será cada vez más difícil, entre otras razones por la indexación de las jubilaciones.

“En tanto se siga mandando el 20% de las exportaciones al contado con liquidación (USD20.000 millones en 2024), la recesión que necesitas para que el BCRA siga comprando dólares una vez que el esquema de pago en cuota de las importaciones deje de ayudar (ya en mayo cuando se empiece a pagar un mes completo), te empieza a complicar lo fiscal vía caída en los ingresos. En marzo, las importaciones alcanzaron a USD 4.300 millones, 37% debajo de marzo de 2023 cuando ya estaban operativas las SIRAS”, graficó.

Esa es una de las principales contradicciones del esquema aplicado. Si la recuperación se diera en forma de V impulsada por la recuperación salarial del sector privado y el crédito como sostiene el discurso oficial, lo fiscal mejoraría, pero en simultáneo con el esquema blend actual, el BCRA dejaría de comprar dólares”, completó.

La sostenibilidad del ajuste fiscal

Consultado sobre las posibilidades que tiene el Gobierno de sostener el ajuste, señaló que “no es casual que el Presidente haga hincapié en el trimestre y no en el dato de marzo. Si uno mira los datos, el gasto que en términos reales en enero caía 40%, en febrero cae 36% y en marzo sólo 28%. A partir de abril, la indexación previsional rezagada dos meses más la compensación del 12,5% complica aún más esta dinámica”.

Desde el lado de los ingresos, “el aumento en términos reales de 1% en enero, registra en febrero una caída del 6% y en marzo una de 9%. La recaudación tributaria cayo 16% en marzo y abril”. La economista recordó que “el propio Presidente ya avisó que los datos fiscales de junio (cuando impacte el aguinaldo) van a volver a ser deficitarios y que lo que hay que mirar es el semestre completo. Pero el déficit fiscal se concentra en el último bimestre del año, fundamentalmente en diciembre, para lo cual todavía falta mucho”.

Según su análisis, “más allá del restablecimiento del impuesto a las ganancias que no estaba en la Ley Bases original y que todavía no está terminado de negociar con los gobernadores, el resto del paquete fiscal es una moratoria, un blanqueo y una baja de bienes personales que permite pagar en forma anticipada cinco años contra la estabilidad fiscal al 2038.

“A esto se suma que, en 2025, expira el impuesto país que había sido creado por cinco años en el arranque del gobierno de Alberto Fernández y que este año va a aportar más de 1,5% del PIB. Aun siendo aprobado el paquete fiscal, son recursos para el primer año, pero no un cambio en el régimen tributario que apuntale la productividad y reduzca la evasión”, concluyó.

La encrucijada de la tasa de interés

Respecto a sus críticas al Gobierno por “pasarse de rosca” con la tasa de interés negativa, admitió que “la herencia era complicadísima, agravada por un ministro candidato a presidente que infló, aún más, la bomba de helio encepada irresponsablemente al terminar de romper el balance del BCRA. Y un presidente, entonces candidato, que con cerillas en la mano afirmaba que el peso era excremento y recomendaba no renovar los plazos fijos y, después de tres comunicados de JxC que alertaban sobre la bomba de pesos”.

Pero explicó que “la premura por licuar los pasivos remunerados y “destruir” el déficit cuasi fiscal bajando tasas, atrasando el tipo de cambio, e impulsando que los bancos salgan de deuda del BCRA y vayan a financiar al Tesoro, aumenta la dependencia de los controles de capitales”.

“Al final del día para estabilizar la demanda de pesos sin cepo, necesitas que la tasa de interés que remunera los pesos sea igual a la tasa de dólares más la expectativa de devaluación. Y hoy en el mundo la tasa libre de riesgo se acerca al 5%, el riesgo país se ubica en 1.200 puntos básicos y la expectativa de devaluación está contenida con el cepo”, añadió.

La baja de la inflación

La economista describió que “la inflación está bajando más rápido que lo que proyectamos inicialmente y si el crawling se mantiene en estos niveles podría finalizar el año en torno a 150%. En parte porque el crawling al 2% se mantuvo por mucho más tiempo de lo que el propio equipo económico sostuvo en un principio, en parte porque la recesión es muy violenta y la economía partía de un sobre stock, en parte porque se empezaron a implementar mecanismos para asegurarse que la inflación baje”.

Entre esos mecanismos definió como “el más rimbombante” a “la aplicación de ley de defensa de la competencia sobre las prepagas a las que el mismo gobierno había desregulado en diciembre, obligándolas a retrotraer 25% sus cuotas para bajar la inflación de mayo. Y, esta semana sacar de los seguros de autos el acarreo para limitar la suba en los precios o la postergación de los aumentos que pegaban en mayo en gas y electricidad”.

La caída de los salarios

Dal Poggetto afirmó que a las empresas “en los últimos tres años (post pandemia) no les preocupaba ni la actividad, ni los costos”, pero “hoy les preocupa el desplome en las ventas y la escalada en los costos. El esquema ciertamente no era eficiente en términos colectivos y se requería un cambio, lo que estamos discutiendo acá es la sostenibilidad del cambio”.

“De momento, el aumento en la protección efectiva (impuesto país, pago en cuotas de importaciones y el mantenimiento de las percepciones) modera el impacto frente al atraso cambiario que empieza a operar, pero prácticamente todos los sectores están buscando mecanismos para reestructurar el costo y eso incluye suspensiones y despidos”, enumeró.

Y alertó que “necesariamente el desempleo va a subir, es probable que, dada la composición del mercado informal, la suba en la estadística sea más moderada que en los 90s, aunque si hay una menor intensidad en el empleo en un contexto de destrucción de los ingresos”.

“En una economía cerrada con los actuales precios de los bienes, pretender poner las tarifas en el lugar que limite los subsidios y les devuelva rentabilidad a las empresas respetando los marcos regulatorios necesariamente choca contra una caída en los ingresos. Cambiar precios relativos no es intuitivo, y si la estrategia para moderar los precios, es otra vez atrasar el tipo de cambio y frenar aumentos aplicando la ley de defensa de la competencia, mientras se impulsa una recuperación de los salarios, no luce consistente”, agregó.

La falta de un programa micro

Para Dal Poggetto el país necesita un programa micro, “un necesario aumento en la productividad sistémica de la Argentina que te permita abrir la economía sin generar un desastre en términos de empleo. Y un programa de normalización del sector público que te asegure que la consolidación fiscal, condición necesaria para que el programa macro funcione, sea duradero en el tiempo”.

“Hoy no está ni lo uno ni lo otro”, aseveró, porque “el recorte de transferencias unilaterales a provincias se está financiando con un aumento en los impuestos/tasas provinciales/municipales que atenta contra la productividad”.

El recorte a la obra pública no contempla siquiera el desgaste lógico de la infraestructura que empieza a observarse, y la caída en el nivel de empleo y de ingresos genera paradójicamente un aumento en la demanda de bienes públicos frente a un estado de bienestar trucho mientras aumenta la informalidad. Hay más familias yendo a comedores, más jubilados atendiéndose en el Pami frente al aumento en las cuotas de las prepagas, más chicos demandando escuelas públicas”, finalizó.

Los riesgos del programa

“Por ahora, hay una gran tolerancia al ajuste que se refleja en las encuestas. Y son precisamente las encuestas, junto al descenso en la inflación, la compra de dólares del BCRA y los números fiscales, las cuatro variables que el mercado monitorea para seguir sosteniendo el recorrido que vienen teniendo los activos financieros locales”, analizó la economista.

Pero, más allá de las encuestas, “habrá que seguir monitoreando frente al impacto en las tarifas, el aumento en el impuesto a las ganancias (si pasa por el Congreso) y el aumento en el desempleo”.

“Yo entiendo la gobernabilidad en dos dimensiones más. La primera es que el Congreso apruebe las leyes y que la Corte no las anule, por ahora el manejo parlamentario viene trastabillando, veremos cómo avanza la ley bases recortada y el paquete fiscal que consiguió media sanción en diputados y tiene que ir al senado. Aunque es cierto que el Presidente logra construir una historia de héroes y villanos detrás, donde es él quien define que rol juega cada uno (quien es casta y quien no). La segunda es que se extienda el horizonte de las decisiones, léase que las reformas no se den vuelta, como ocurrió con las reformas de los 90s”, concluyó.

TEMAS RELACIONADOS
DEJA TU COMENTARIO: