Leer en tiempos de crisis: en el Día del Libro, las ventas siguen cayendo

Mientras abre sus puertas la 50.ª edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, el sector profundiza sus dificultades, ante una clase media empobrecida y un poder adquisitivo pulverizado que convirtió a la lectura por placer en una actividad de lujo.

Más allá de los festejos del Gobierno por los números de la macro, la economía de la gente, la de los bolsillos, está golpeada. Y eso posterga consumos, reconfigura prioridades, redefine elecciones cotidianas. En ese marco, con una clase media que cuenta las monedas para llegar a fin de mes, las ventas de bienes que no son de primera necesidad, como los libros, cae en picada, como suele ocurrir en cada retracción económica.

Este jueves 23 de abril se celebra el Día del Libro, que coincide con la apertura al público en general de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, en un año especial ya que se trata de su 50.ª edición. Sin embargo, el aniversario llega en un contexto pálido que, si bien no es nuevo, se profundizó a partir de 2024.

Desde la Cámara Argentina del Libro (CAL) compartieron datos parciales de 2025, correspondientes al primer semestre, a partir de una encuesta a empresas del sector, incluyendo editoriales y distribuidoras. En cuanto a ventas nacionales, el 40% indicó que su rentabilidad disminuyó. El 33% reportó una caída en ingresos de hasta 50%, mientras que el futuro del sector asoma oscuro: un 52% lo anticipó "regular" y un 31% "malo".

La entidad presentó también el Informe de producción del libro argentino, que toma los registros de la Agencia ISBN en 2025. Este volumen muestra una visión optimista de las editoriales pese al mal presente: la cantidad de publicaciones tuvo un crecimiento interanual del 17%, con una suba acumulada del 9% desde 2023. La crisis se manifiesta en las tiradas, cuya cifra descendió un 34%.

libros librerías feria Parque Rivadavia caba lectura puestos
Los lectores, arrinconados entre una oferta creciente de libros y menos dinero para comprarlos.

Los lectores, arrinconados entre una oferta creciente de libros y menos dinero para comprarlos.

"Esta contracción se explica principalmente por el cese de grandes compras institucionales y programas de edición educativa estatal: la edición estatal y las compras institucionales pasaron de representar el 29% de la tirada total en 2024 (14,5 millones) a apenas un 5% en 2025 (menos de 2 millones)", expresa el texto.

Así, el mercado aumenta su oferta, con más libros pero menos unidades: el 26% de las novedades declaran menos de 600 ejemplares. Del mismo modo, ante una mayor cautela de las editoriales, especialmente las más pequeñas, crece el interés por la autoedición, mencionada por la CAL como "fenómeno en expansión", con un pico histórico de 6.078 publicaciones, con un crecimiento de más de 50% respecto a 2025. "Su alcance, visibilidad y accesibilidad han crecido de manera significativa en las últimas décadas, mostrando una aceleración notable a partir del período postpandemia", destaca el texto.

En esta línea, cabe preguntarse por la existencia de un cambio de hábitos de lectura que vaya en detrimento del formato físico. "En línea con la tendencia iniciada durante la pandemia, la proporción de libros en soporte digital se mantuvo estable (25% - 9.236). El libro en formato papel continúa siendo predominante (75% - 7.650), mientras que el audiolibro no alcanza aún un porcentaje significativo, con una participación inferior al 1% (56)", expresaron desde la CAL, aunque vale destacar que, dada su naturaleza, no todos los libros publicados solo digitalmente registran su ISBN.

En 2025, Punto Convergente, medio de la Universidad Católica Argentina (UCA) rescataba que "el aumento de las publicaciones digitales no conforma una sorpresa, ya que desde 2019 4 de cada 10 libros son editados en estos formatos; aunque la mayoría sean impulsados por sus versiones en papel y el 48% de la población total siga eligiendo leer el libro impreso, la tendencia a elegir el formato digital por su fácil acceso y costo menor se vuelve cada vez mayor".

Los libros, un objeto cada vez más de lujo

Juan Manuel Pampín, presidente de la CAL y director de la editorial Corregidor, reveló en diálogo con C5N.com que "las librerías están en aproximadamente un 20% de caída de ventas respecto del año pasado, que también tenían un número más bajo respecto del año anterior".

"Más allá de las cuestiones de hábitos de consumo y uso del tiempo libre que seguramente tengan que ver, tenemos que entender que la nuestra es una industria que está muy ligada a un consumo de segundo y tercer orden. Hoy la gente tiene dificultades para pagar los servicios, para pagar un alquiler, entonces el tema de los libros y temas culturales en general, como el cine o el teatro, pasa a un segundo o tercer plano", analizó.

Por su parte, Sebastián Martínez Daniell, una de las mentes detrás de la editorial Entropía, habló en la misma línea sobre "lo difícil que está siendo la sustentabilidad de del sector". "A esta caída interanual de entre el 15 y el 20% en las ventas se suma una baja previa del año anterior, que había sido malo también. De hecho, si nos remontamos mucho más atrás diría que, por algunas otras razones, no exclusivamente por caída de ventas, sino también por un fuerte incremento del costo del papel, el sector editorial está atravesando una crisis compleja y profunda al menos desde 2018", amplió.

"Por supuesto que hay estrategias y que hay emprendimientos y propuestas editoriales que buscan distintas formas de ir sorteando esto, con tiradas ultracortas, preventa, y algunas estrategias comerciales que a un sector de editoriales independientes le puede llegar a resultar útil", planteó.

libros librerías feria caba lectura puestos vidriera local comercio negocio
Las compras de libros se volvieron una decisión mucho más pensada que dos años atrás.

Las compras de libros se volvieron una decisión mucho más pensada que dos años atrás.

El editor puso sobre la mesa otro tema: "Me llamó la atención una nota que salió en El País de España donde señalaba que la mitad de los libros que llegan a las librerías españolas no venden ni siquiera un ejemplar. En Argentina no creo que sea tan drástica la situación, pero me parece que hay un fenómeno de sobrepublicación o de saturación de la oferta editorial. Se está escribiendo mucho, se está publicando muchísimo, hay que ver hasta dónde los lectores pueden absorber esa oferta", expresó.

"De todos modos es bueno, es un dilema tema casi de filosofía social. Creo que prefiero la sobreoferta a la falta, pero de todos modos trae aparejado ciertas ciertas complejidades que hay que atender", repuso.

En cuanto a su editorial, señaló que "la capacidad de producción de novedades se redujo en los últimos años: nosotros solíamos tener un promedio de entre siete y diez lanzamientos". "Desde 2020 hemos hecho tres o cuatro por año. Esto no tiene que ver exclusivamente con un tema de costos, también tiene que ver con algo bastante extendido que es que quienes nos dedicamos a a sostener el trabajo de las editoriales independientes no tenemos este oficio como único ingreso. Estamos abonados al pluriempleo, somos editores, traductores, docentes, damos talleres literarios, somos periodistas o críticos culturales, trabajamos para festivales... cada uno ve cómo se las ingenia para parar la olla", remarcó.

libros librerías feria caba lectura puestos vidriera local comercio negocio estantes bibliotecas
Cada vez se editan más títulos, aunque con menores tiradas.

Cada vez se editan más títulos, aunque con menores tiradas.

"Lo cierto es que cuando se entra en una situación de crisis el pluriempleo se incrementa, demanda más tiempo y también la capacidad humana de producción disminuye. No solo la capacidad económica, sino la cantidad de horas que se pueden estar dedicándole a una editorial disminuye considerablemente", lamentó.

Los precios de los libros, basados mayormente en los costos del papel y la impresión, se volvieron prohibitivos para muchas personas que antes podían comprarlos prácticamente sin pensar hoy tienen que analizar profundamente cada adquisición, lo que también puede ir en detrimento de propuestas editoriales independientes más arriesgadas, ya que se privilegia lo conocido.

Y hay cuestiones estructurales que inciden en este escenario: los lectores no tienen tiempo libre por tener dos o tres trabajos, no pueden leer ni siquiera en un transporte público abarrotado y pauperizado, y en muchos casos sufren de una hiperfragmentación de su atención a merced de los estímulos de las redes sociales. Ante este panorama, el sector busca siempre renovarse y demostrar que la lectura sigue ocupando un lugar clave en la vida nacional.

Por qué se celebra el Día del Libro el 23 de abril

La fecha fue elegida por la UNESCO, que instauró en 1995 El Día del Libro y los Derechos de Autor, con el objetivo de fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de los derechos de autor.

Se escogió el 23 de abril ya que coincide con el fallecimiento, en 1616, del dramaturgo, poeta y actor inglés William Shakespeare, del novelista y poeta español Miguel de Cervantes Saavedra y del escritor e historiador peruano, el Inca Garcilaso de la Vega, figuras destacadas de la literatura universal.

Sin embargo, si bien murieron en la misma fecha, no fue en el mismo día: Inglaterra y España utilizaban calendarios diferentes. El reino ibérico ya había implementado el gregoriano, impulsado por el Papa Gregorio XIII en 1582 para corregir el desfase del calendario juliano, todavía usado por los británicos. Por lo tanto, según nuestro sistema actual, Shakespeare falleció el 3 de mayo.