El avance de medidas de seguridad en escuelas de distintas provincias contra las reiteradas pintadas con amenazas de tiroteo incluye la implementación del ingreso a los establecimientos sin mochila o con elementos transparentes. Ante esa situación, en los últimos días se vio la entrada de estudiantes con los útiles en la mano, mochilas transparentes o bolsas de PVC.
Las intimidaciones crecieron luego del crimen que sacudió al país en la localidad santafesina de San Cristóbal, donde un estudiante ingresó armado a un establecimiento educativo y asesinó a otro alumno. Desde entonces, los casos de amenazas escritas, principalmente en baños escolares, comenzaron a multiplicarse y obligaron a las instituciones a reforzar controles.
En ese contexto, las principales plataformas de comercio electrónico, las mochilas transparentes para niños y adolescentes registran valores que van desde los 20 mil hasta los 90 mil pesos, según calidad y tamaño. En paralelo, las bolsas de PVC, una alternativa más simple adoptada por padres, oscilan entre los 20 mil y los 60 mil pesos.
En diálogo con C5N, padres y madres expresaron acompañamiento, aunque no ocultaron su preocupación. Una mujer, madre de un alumno de Ituzaingó, planteó que respalda la decisión de la escuela, reconoció que el miedo es compartido entre muchas familias y deseó que se trate de una situación transitoria.
Otro padre consideró que el protocolo responde al contexto actual y a hechos que, según su mirada, “se fueron de las manos”. También advirtió sobre la dificultad para identificar a los responsables de las amenazas y remarcó la incertidumbre sobre cuánto tiempo se sostendrán estas medidas.
El impacto no solo alcanza a los adultos. Según relataron familias, los propios estudiantes también sienten el cambio: adaptarse a nuevas reglas de ingreso, bajo un clima de temor, forma parte de una rutina escolar que ya no es la misma.
Algunas escuelas decidieron revisar las mochilas en los ingresos
Ante las crecientes amenazas, algunas escuelas optaron revisar el contenido de las mochilas de los estudiantes en lugar de exigir el uso de mochilas transparentes o bolsas. Esa medida generó el descontento de algunos padres que cuestionaron que se vulnera la intimidad de los niños y adolescentes.