La zona núcleo de la pampa húmeda cerró uno de los eneros más secos de los últimos años, con un promedio de lluvias de apenas 38 milímetros. Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), este valor representa una caída del 66% frente a los 100 a 120 milímetros habituales para el primer mes del año.
El déficit hídrico actual mantiene a la mitad del área productiva bajo condiciones de sequía severa, centrada principalmente en la franja central de la región. El resto del territorio presenta reservas de agua escasas, con excepción de algunos sectores del sur que conservan un estado regular.
La red de estaciones meteorológicas de la BCR-GEA refleja la gravedad del fenómeno: de 36 terminales, solo una alcanzó la media histórica. En contraste, diversas localidades del centro regional no lograron sumar siquiera 10 milímetros en todo el período mensual.
El cultivo de soja de primera es el más perjudicado, ya que atraviesa fases críticas de desarrollo. El relevamiento técnico advierte que el estrés hídrico ya provocó "pérdidas irreversibles de potencial productivo", con mermas de rinde que alcanzan el 50% en las zonas más castigadas.
Alerta por cultivos tardíos y perspectivas climáticas
En cuanto al maíz tardío y de segunda, se estima que unas 90.000 hectáreas se encuentran en una situación "muy comprometida". La combinación de falta de agua y altas temperaturas dejó a la mitad de estos lotes en un estado regular, sujetos a la llegada inmediata de lluvias.
Por su parte, la soja de segunda aún mantiene una ventana de recuperación al encontrarse mayormente en etapas vegetativas. No obstante, los especialistas advierten que, si bien existen chances de atenuar el impacto, el margen de maniobra para el cultivo se reduce cada día más.
Hacia adelante, los pronósticos no son alentadores, ya que los frentes de lluvia previstos no alcanzarían para revertir el déficit. El sector aguarda eventos de mayor magnitud para inicios de febrero que logren "ofrecer un alivio parcial y frenar un mayor deterioro productivo" en la región.