La nafta ya subió casi 24% desde fines de febrero por la guerra en Medio Oriente

El salto está vinculado al alza del petróleo y a las tensiones en Medio Oriente que afectan el comercio mundial de crudo.

El precio de la nafta en Estados Unidos registró un fuerte incremento desde el inicio del conflicto con Irán y ya acumula una suba cercana al 24% desde finales de febrero. Según datos de la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA), este domingo el valor promedio del galón se ubicó en u$s3,69.

El aumento está directamente ligado a la escalada bélica en Medio Oriente, que impulsó el precio internacional del petróleo y generó preocupación en los mercados energéticos. Durante la última semana, el crudo Brent cerró en torno a los u$s103,14 por barril tras subir 2,67%, mientras que el petróleo estadounidense alcanzó los u$s98,71, con un avance de 3,11%.

Uno de los factores clave detrás de esta suba es la situación en el estrecho de Ormuz, un punto estratégico por el que circula cerca del 20% del petróleo que se comercia en el mundo. Desde el inicio de la guerra, el tránsito de petroleros por esa zona quedó fuertemente restringido, lo que complicó el suministro global y empujó los precios al alza.

El impacto ya empezó a sentirse en distintos puntos del país. En varias ciudades, el combustible aumentó varios centavos en pocos días y volvió a acercarse al nivel de los u$s4 por galón, un umbral que históricamente genera preocupación económica y presión política en Estados Unidos.

El encarecimiento del combustible también amenaza con trasladarse a otros sectores de la economía. Analistas advierten que el incremento en los costos de transporte podría encarecer los alimentos y los fertilizantes utilizados en la producción agrícola, lo que terminaría impactando en los precios al consumidor.

La industria aérea también siente el golpe. Como el combustible representa uno de los principales costos operativos, varias aerolíneas comenzaron a ajustar el valor de los pasajes ante el encarecimiento del petróleo.

En el plano político, el escenario complica las promesas económicas del presidente Donald Trump, quien había prometido reducir los precios de la energía para los consumidores. De hecho, en diciembre pasado el combustible había perforado el piso de los u$s3 por galón por primera vez desde 2021.

Con el petróleo nuevamente cerca de los u$s100 por barril y el conflicto sin señales claras de distensión, el precio en los surtidores vuelve a convertirse en uno de los termómetros más visibles del impacto económico de la guerra.

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