Tras el fuerte malestar generado en el sector industrial, el ministro de Economía, Luis Caputo, utilizó sus redes sociales para intentar aclarar su reciente testimonio en las que calificó de "tarados" a quienes cuestionan el rumbo económico oficial en relación a la industria: "Jamás dije tarados a los industriales", confesó el funcionario
En su cuenta de X, Caputo aseguró que "jamás" utilizó ese término para referirse a los industriales, sino que su crítica estaba dirigida a quienes abogan por una devaluación y defienden el modelo kirchnerista. Según el titular del Palacio de Hacienda, ese esquema solo logró aumentar el déficit, la inflación y la pobreza.
La controversia se originó durante una exposición esta semana ante la Cámara de Agentes de Bolsa, donde Caputo lanzó una frase que encendió las alarmas: “Para todos los tarados que hablan de la industria, entre 2011 y 2023 cayó 10% a pesar de los subsidios”. En esa oportunidad, el ministro defendió la apertura comercial y el programa económico libertario, argumentando que el crecimiento de sectores como la energía, la minería y el agro terminará por "derramarse" sobre el resto de la actividad económica con el tiempo.
La respuesta de la Unión Industrial Argentina (UIA) no se hizo esperar. Su presidente, Martín Rappallini, cruzó al ministro afirmando que sus expresiones “no son declaraciones felices que ayudan al diálogo”. Rappallini sostuvo que defender la industria nacional no es incompatible con buscar la estabilidad macroeconómica o el equilibrio fiscal, y reclamó que se empiece a valorar a los empresarios que invierten y exportan desde Argentina en condiciones de competitividad que calificó como desiguales frente al resto del mundo.
Para intentar contener el daño político, el secretario de Política Económica, José Luis Daza, salió en respaldo de Caputo asegurando que todo el equipo económico es "pro industria", pero de una industria que sea "eficiente, competitiva y dinámica". Daza justificó los dichos de su superior señalando que entre 2012 y 2023 se "castigó" al campo y a los consumidores para supuestamente ayudar a un sector fabril que, bajo un modelo de proteccionismo extremo, terminó sufriendo una caída en su producción de casi el 10%,.
A pesar de los intentos de conciliación, el clima de tensión persiste debido a los datos que maneja el sector: la industria aporta el 18% del PBI y sostiene el 20% del empleo, pero contribuye con el 27% de la recaudación tributaria nacional. Desde la UIA destacaron que el sector es el "motor fiscal" del país y que actualmente enfrenta una carga impositiva del 52%, la más alta a nivel global, sumado a una fuerte caída de la actividad y el consumo que pone en riesgo la estabilidad de numerosas plantas productivas,,.