Fate, el fin de una empresa emblemática: de pequeña planta a gigante de la innovación
La Fábrica Argentina de Telas Engomadas comenzó en 1940 con un establecimiento de 1000 metros cuadrados en Saavedra y se convirtió en emblema de la producción nacional y del desarrollo tecnológico. Este miércoles, cerró sus puertas, ahogada por la apertura de importaciones.
Fate nació en 1940 como planta de artículos de caucho.
La empresa de neumáticos Fate anunció su cierre este miércoles, lo que implica el despido de casi mil trabajadores y el final de una parte importante de la historia de la industria argentina: la empresa, con más de ocho décadas de trayectoria, nació como emprendimiento nacional y, con el tiempo, se convirtió en un actor clave del desarrollo tecnológico y productivo del país.
La Fábrica Argentina de Telas Engomadas (Fate) fue constituida en 1940 con capitales argentinos y comenzó sus actividades en una pequeña planta de 1.000 metros cuadrados en el barrio porteño de Saavedra, impulsada por la familia Madanes. Los hermanos Adolfo y Manuel iniciaron la empresa como continuadora del trabajo de su padre, Leiser, inmigrante polaco que había puesto en marcha la primera planta de pilotines impermeables en el barrio de Once.
En los comienzos, en Saavedra se producían telas impermeables, bandas de rodamiento para la reparación de neumáticos y otros artículos de caucho, en un contexto de industrialización incipiente que buscaba sustituir importaciones y fortalecer la producción local.
En 1945 inició la fabricación en pequeña escala de neumáticos y cámaras para automóviles y camiones, dando el paso decisivo hacia el sector que terminaría definiendo su identidad. Ese proceso se consolidó con el acuerdo de asistencia tecnológica firmado en 1956 con la estadounidense General Tire, una de las fabricantes más importantes del mundo, luego adquirida por Continental AG.
Fate
Fate anunció el cierre de su planta de Virreyes el 18 de febrero de 2026.
La expansión productiva tomó forma en 1960 con el inicio de la construcción de la planta industrial en San Fernando, al norte del Gran Buenos Aires. Levantada sobre un predio de 65 hectáreas ecológicamente recuperado, la fábrica comenzó con 47 mil metros cuadrados cubiertos y fue ampliándose con el tiempo, incorporando maquinaria de tecnología avanzada para la época.
En 1969 la compañía produjo el primer neumático radial para automóviles fabricado en la Argentina y se convirtió en proveedor de equipo original. Ese mismo año creó su División de Investigación y Desarrollo y alcanzó una producción de 852 mil unidades.
Desarrollo e innovación al servicio de la industria nacional
Al mismo tiempo, comenzó su operación la empresa argentina FATE Electrónica, 100% capital nacional. El desarrollo de la División Electrónica significó una experiencia tecnológica industrial en la que técnicos argentinos diseñaron, probaron y fabricaron productos electrónicos como calculadoras y computadoras de oficina, con tecnología de punta en ese momento. Lograron producir alrededor de 15 mil calculadoras nacionales y unas mil computadoras CIFRA, con un volumen de u$s1 millón.
La apuesta por la innovación continuó en 1976 con la creación de un centro de ensayos y certificación dotado de instrumental moderno, el primero en Sudamérica. Ese año, además, el Departamento de Transporte de Estados Unidos otorgó a la planta el código DOT "F5", que identificaba internacionalmente a los neumáticos producidos en San Fernando.
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Fate supo innovar en electrónica en la década de 1970.
Exportación, modernización y caída
En 1981, Fate fabricó el primer neumático radial con cintura de acero en la Argentina, profundizando una línea de desarrollo que combinaba producción local con transferencia tecnológica. Durante la década de 1990 la empresa avanzó en la apertura a mercados externos: en 1993 el organismo RDW de Holanda certificó su centro de ensayos con validez para toda la Unión Europea, y comenzó un programa de expansión y modernización que llevó su capacidad a 1.728.000 neumáticos anuales.
Para 2000, las exportaciones a Europa alcanzaban las 600.000 unidades, impulsadas por la transferencia de tecnología y la mejora de procesos y diseños.
El perfil exportador se consolidó a lo largo de la década siguiente, con reiterados premios a la exportación y asociaciones estratégicas como la establecida en 2010 con la firma brasileña Vipal para desarrollar proyectos industriales conjuntos y ganar presencia regional. Fate se posicionaba así como un actor de peso no sólo en el mercado interno sino también en América Latina y Europa.
Más tarde, comenzaron las dificultades. En 2019, la directiva aplicó una reducción de 450 puestos en su planta, equivalente al 25%. En 2024, realizó un pedido de apertura de Procedimiento Preventivo de Crisis por la caída de ventas y la pérdida de mercados de exportación.
La apertura de importaciones del gobierno de Javier Milei, con la llegada de neumáticos de China un 40% más baratos, terminó de erosionar la estabilidad de la empresa, que anunció este miércoles el cierre de su planta industrial de Virreyes. Ya lo había anticipado con sorna el mandatario: "Los empresarios deberán competir y servir al prójimo con bienes de mejor calidad a un mejor precio o irán a quiebra. De eso se trata el capitalismo".