La actividad industrial en Argentina registró en abril una contracción mensual del 2,1% y se ubicó un 15,1% por debajo de su pico de la última década, registrado en noviembre de 2017, en medio de una crisis que destruye miles de puestos de trabajo y provocó el cierre de 1.800 empresas. Este retroceso histórico responde al incremento de los costos de producción y a la caída de la demanda interna, factores que delinean una proyección anual negativa para todo el año 2026, según un informe de la consultora I+D.
El primer cuatrimestre del año acumuló una baja del 2,4% en comparación con el mismo período del año anterior, con retrocesos en 11 de los 16 sectores fabriles. Asimismo, los datos adelantados de mayo anticipan una nueva merma de la actividad debido a desplomes severos en la producción automotriz y en el despacho de cemento.
En el frente externo, las exportaciones de manufacturas de origen industrial mostraron un avance del 43,3% interanual en abril, aunque la mitad de este incremento obedeció a productos mineros como el oro y el carbonato de litio. Por el contrario, las importaciones retrocedieron un 4%, con un desplome del 10% en bienes de capital e intermedios clave para la inversión productiva.
Esta dinámica responde a una brecha asimétrica donde las variables de comercialización locales pierden competitividad frente a la inflación. El panorama genera un "efecto sándwich" sobre las empresas, debido a que "los precios de los bienes industriales van más lento que los costos de producción".
El mercado laboral privado sufre las consecuencias de la crisis productiva
Aunque los salarios reales del sector privado registraron una leve mejora en abril gracias a la desaceleración de la inflación, la situación general del empleo es precaria. El informe advierte un panorama desalentador donde la reducción de las plantillas de personal es la principal alternativa para el sector manufacturero y la construcción.
El deterioro de las condiciones macroeconómicas provocó la pérdida de 79.200 puestos de trabajo totales en el sector industrial durante el último año. Como consecuencia directa de los márgenes en caída, las pequeñas y medianas empresas debieron afrontar cierres masivos ante la falta de rentabilidad.
Las perspectivas para los próximos meses descartan un alivio inmediato, ya que la expectativa empresarial de contratación se ubicó en "el valor más bajo de toda la serie". Con una expectativa de caída anual del 1,9% para la industria en 2026, el sector informal gana terreno frente a la elevada presión tributaria y el contrabando.