Riquelme vs. Macri: el Topo Gigio y el origen de una pelea histórica

Un 8 de abril de 2001, Boca goleó por 3-0 a River en la Bombonera, pero los grandes protagonistas de la noche fueron el actual vicepresidente del club y el expresidente de la Nación. Cherquis Bialo recuerda el inicio de una enemistad que se recrudeció en los últimos días.

"¿No te das cuenta de que nos está arruinando? Una cosa es saber poner la pelota y otra dirigir un club". La frase pertenece a Mauricio Macri y apunta contra Juan Román Riquelme, justo después de la derrota de Boca ante Huracán. Mal timing eligió el expresidente para recrudecer el conflicto con el ídolo, uno que lleva ya más de 20 años.

La enemistad entre Román y Macri se hizo pública un 8 de abril de 2001, en un triunfo del Xeneize ante River en La Bombonera: penal de Franco Constanzo a Clemente Rodríguez, remate de Riquelme, atajada, rebote, cabezazo, gol y "Topo Gigio" de cara al palco donde se encontraba el por entonces mandatario de la institución.

El jugador había llegado en 1996 de la mano de Humberto Carlés, un directivo de Argentinos Juniors que trabajaba para Boca, a cambio de $250 mil. Dos años más tarde, con una Copa Libertadores y la histórica Intercontinental ante Real Madrid bajo su cinturón, había que renegociar el contrato.

Mientras Barcelona acechaba y ofrecía u$s25 millones, Macri decía que no lo vendía. Pero el problema era otro: quería borrar al representante del futbolista, Marcos Franchi, quien por entonces trabajaba para Gustavo Mascardi, y poner en su lugar a su amigo Gustavo Arribas. "Es el más acostumbrado a las trampas", diría en 2017, cuando lo colocó al frente de la AFI.

Fueron 15 segundos de tensión, en los que el '10' miró fijamente, con las manos en las orejas, a la platea donde estaba el presidente. Allí también se encontraba Orlando Salvestrini, por entonces tesorero, acusado de inventarle gastos a los jugadores. Entre ellos, uno por $1,8 millones por el alquiler de los grupos electrógenos para las noches de Libertadores.

El plantel estaba enemistado con Salvestrini, a tal punto que, luego de eliminar a Palmeiras en semifinales de la Copa, el festejo en el vestuarios incluyó remeras con diferentes mensajes en su contra. El dirigente era mano derecha de Macri, puesto por su padre Franco, habida cuenta de la falta de destreza de su hijo respecto al manejo de las finanzas.

"Vos lo que creés es, porque me lo dijiste, que yo soy un empleado y que vos con los empleados no te sentás a arreglar los contratos. Este empleado viene a escuchar qué oferta me vas a hacer", interpreta Cherquis Bialo como supuesto diálogo entre ambos a través del gesto. "Vos lo que creés es, porque me lo dijiste, que yo soy un empleado y que vos con los empleados no te sentás a arreglar los contratos. Este empleado viene a escuchar qué oferta me vas a hacer", interpreta Cherquis Bialo como supuesto diálogo entre ambos a través del gesto.

La historia terminaría con Román en Barcelona, a cambio de los u$s25 millones un año más tarde, a mediados de 2002. Y con una guerra entre ambos que se extiende dos décadas más tarde, en la que la política sigue siendo el mismo denominador común.

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