Ezequiel "Pocho" Lavezzi eligió hablar sobre el capítulo más oscuro de su vida. El exdelantero de la Selección argentina dio detalles sobre su internación en una clínica de rehabilitación, su lucha contra las adicciones y la ansiedad, y el rol que jugaron su familia y su hijo en la decisión de pedir ayuda.
Lavezzi creció en un barrio de Rosario donde, según sus propias palabras, el entorno se terminó llevando a casi todos sus amigos. El fútbol fue el camino que lo sacó de ese contexto, aunque reconoció que el salto no fue fácil ni inmediato. Luego del retiro, atravesó un período turbio que lo llevó a tomar decisiones que en la actualidad revisa con distancia y claridad, y que derivaron en una internación de un mes y un tratamiento que, según aclaró, aún continúa.
La entrevista también tuvo espacio para recordar una noche de descontrol con Zlatan Ibrahimovic en París, un consejo que Diego Maradona le dio durante una concentración y que en su momento no escuchó, y la anécdota íntima de la charla con su hijo que lo hizo cambiar de rumbo.
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Diego Lavezzi junto a su hermano "Pocho".
La charla de Lavezzi con su hijo y el consejo de Maradona
El momento que más marcó a Lavezzi en este proceso fue una conversación con su hijo, hoy de 20 años. "Una de las cosas que me marcó fue que mi hijo me siente y me diga un montón de cosas y dije: '¿Qué estoy haciendo?'", relató. La charla le hizo replantearse varias cuestiones porque el joven empezaba a darse cuenta de lo que estaba pasando. "Se daba cuenta de cosas que vos decís: No le puedo cagar la vida a mi hijo", confesó en una extensa charla con Migue Granados en el canal de streaming Olga.
Ese quiebre lo llevó a internarse en una clínica, donde pasó un mes rodeado de personas que no conocía. "Me interné, estuve pasándola en una clínica con gente que no conocía, que la notaba que no tenía nada que ver con mi palo. Todo eso también te lleva a darte cuenta de cómo te fuiste equivocando en el camino y decís: No quiero esto", describió.
La adaptación no fue fácil al principio, pero con el tiempo reconoció el valor del proceso: "Estuve muy renegado de entrada, pero después me terminó haciendo bien. Estuve un mes. Fue un montón y a la vez también no tanto, porque hoy sigue estando y hoy sigo luchando y sigo en tratamiento para seguir mejorando".
Sobre si la batalla es cotidiana, el exjugador de San Lorenzo recurrió a una metáfora futbolera: "Yo creo que sí. Perdimos tres finales. A alguna de las que vengan, cuarta, quinta, le tengo que ganar". También mencionó a Diego Maradona como un actor en su historia. Durante una concentración de la Selección, el Diez notó que algo no andaba bien y lo llamó aparte.
"'¿Qué te pasa?', me dice. No, la verdad, Diego, mirá, pasa esto, esto y esto, para mí estoy perdiendo a mi familia. Me dijo: 'Andáte de la concentración y andáte a buscarla allá, a tu familia. No cometas el mismo error que yo cometí porque la familia es lo más importante'", recordó.
Aún así, en ese momento el consejo no tuvo el efecto esperado. "Le dije la verdad, gracias, pero me quedo acá", admitió. El exfutbolista reconoció que aquella advertencia de Maradona tardó años en cobrar el peso que hoy le da, y que fue recién la charla con su hijo la que terminó de movilizarlo hacia el cambio.