El periodista deportivo Julio Ricardo murió a los 87 años, tras permanecer internado en la clínica Zabala. Dueño de un estilo inconfundible como comentarista, su trayectoria atravesó generaciones y dejó una marca profunda tanto en la radio como en la televisión.
Hijo del periodista y fundador del Círculo de Periodistas Deportivos de la Argentina José López Pájaro, Ricardo construyó su propio camino con una carrera que comenzó en 1957 en la revista Noticias Gráficas. Al año siguiente debió exiliarse, aunque con el tiempo retomó su actividad y se consolidó como una de las voces más respetadas del ambiente.
Su nombre quedó asociado a duplas emblemáticas del relato deportivo. Fue comentarista de figuras como José María Muñoz y Víctor Hugo Morales, además de compartir transmisiones con Marcelo Araujo. También tuvo un paso destacado por Radio Colonia, donde afianzó su perfil analítico y su estilo preciso.
En televisión, su presencia fue constante y diversa. Trabajó en los principales canales del país y ocupó distintos roles, incluso como interventor de ATC en 1990. Condujo y participó en ciclos que marcaron época, como Polémica en el fútbol, Todos los goles, Fútbol por TV y Deportes 13, entre muchos otros.
Durante la década del 90 alternó entre el análisis deportivo y la conducción de noticieros en ATC, compartiendo pantalla con reconocidos periodistas. Entre 1993 y 2002 estuvo al frente de Tribuna caliente, programa creado por Gerardo Sofovich junto a Antonio Carrizo y Guillermo Nimo, que se convirtió en un clásico del debate futbolero.
Ya en los 2000, continuó vigente: condujo 3 en el fondo junto a Marcelo Araujo y Ernesto Cherquis Bialo, ciclo que fue nominado al Martín Fierro en 2007. Más tarde, entre 2009 y 2013, integró el equipo de Fútbol para Todos, donde volvió a destacarse como comentarista de los partidos de Primera División.
Además de su extensa labor periodística, Julio Ricardo tuvo una incursión en el cine: en 1985 participó del filme Las barras bravas, dirigido por Enrique Carreras.