Horacio Muratore, histórico dirigente del baloncesto argentino, murió este sábado a los 74 años. Fue presidente de la Confederación Argentina de Básquet (CAB) entre 1992 y 2008 y una de las figuras dirigenciales más trascendentes en la historia del deporte en el país, además de uno de los nombres detrás de la Generación Dorada. Nacido en Tucumán, desarrolló una trayectoria excepcional que lo llevó a convertirse en el único argentino en presidir la Federación Internacional de Básquet (FIBA), entre 2014 y 2019.
Su trayectoria refleja el incansable compromiso y dedicación por el básquet, en un camino que lo llevó desde su club Tucumán BB hasta FIBA, pasando por la Federación de Tucumán, CAB, CONSUBASQUET y FIBA Américas.
Horacio Muratore, una vida dedicada al básquet
Nacido en Tucumán, Muratore comenzó su camino en la dirigencia en Tucumán BB, el club de su vida, del que fue presidente entre 1983 y 1992. Ese mismo año asumió al frente de la CAB, cargo que ocupó durante 16 años, hasta 2008. Fue precisamente en esa etapa cuando se gestó la Generación Dorada, el seleccionado más exitoso de la historia del básquet argentino, con figuras como Manu Ginóbili, Luis Scola y Andrés Nocioni.
Bajo su gestión, el equipo nacional consiguió la medalla de plata en el Mundial de Indianápolis 2002, el oro olímpico en Atenas 2004 y el bronce en Pekín 2008, además de varios títulos continentales y panamericanos. Muratore solía remarcar que había acompañado a esos jugadores desde muy jóvenes y que su trabajo dirigencial fue clave para darles la plataforma que necesitaban.
Su carrera no se detuvo en el plano local. Presidió FIBA Américas entre 2009 y 2014 y luego se convirtió en presidente de la Federación Internacional de Básquet, un cargo que ejerció entre 2014 y 2019, siendo el primer y único argentino en llegar a ese lugar. Durante su gestión al frente del organismo mundial se impulsó el nuevo formato de clasificación para el Mundial mediante ventanas internacionales, un cambio que permitió a las selecciones jugar de local con mayor frecuencia y fortaleció el desarrollo económico de las federaciones. Después encabezó la Fundación FIBA hasta 2023 y siguió activo en la Basketball Champions League Americas.
La Confederación Argentina de Básquet expresó su "profundo pesar" y lo definió como uno de los dirigentes más trascendentes en la historia del deporte argentino. FIBA lamentó la pérdida de su presidente honorario y destacó el legado que deja tras su dedicación al crecimiento del básquet en todo el mundo. También llegaron condolencias desde la Federación Uruguaya de Basketball, la Asociación de Clubes de Básquetbol y distintos clubes del país, como Obras Sanitarias, que lo recordó como una de las figuras dirigenciales más influyentes del básquet argentino e internacional.
Con su muerte, el básquet argentino despide a uno de los artífices silenciosos de su época dorada, un dirigente que trascendió fronteras y dejó una huella imborrable en el deporte a nivel mundial.