Max Verstappen completó una de sus mejores temporadas en la Fórmula 1 y se consagró campeón del mundo por segundo año consecutivo con Red Bull, tras quedarse con el Gran Premio de Japón, en el circuito de Suzuka. Pero lo logró tras una complicada carrera y, sobre todo, gracias a un insólito error de Charles Leclerc en la anteúltima curva de la última vuelta.
Es que el piloto neerlandés necesitaba terminar primero y hacer la vuelta más rápida, que otorga un punto más, para levantar el título este fin de semana sin depender del monegasco, obligado a terminar segundo. Pero como la prueba estuvo suspendida durante dos horas por las intensas lluvias, las estrategias cambiaron y el giro más veloz quedó en manos de Guanyu Zhou, por lo que parecía que Max iba a tener que esperar a Estados Unidos para consagrarse, ya que el piloto de Ferrari se perfilaba para subirse al segundo escalón del podio.
Sin embargo, Sergio Pérez, que marchaba tercero, acercó su RB18 a Leclerc cerca del final para forzar un error y lo logró: la F1-75 se fue afuera de la pista, cortó la entrada a la última chicana antes de la recta final y sacó ventaja para proteger su lugar. Ante la queja del mexicano y de todo Red Bull, las autoridades le dieron una penalización de cinco segundos.
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Así, se cierra un año para el olvido para Ferrari, que cometió un sinfín de equivocaciones que allanaron el camino para que Verstappen sea campeón del mundo nuevamente. Ahora, solo le quedará la lucha por el campeonato de constructores, el cual Red Bull también tiene encaminado, gracias a una diferencia de 165 puntos a falta de cinco carreras.