El estadio perdido en Uruguay: qué pasó con la cancha donde se hizo el primer gol de la historia de los mundiales

El Centenario no estuvo terminado para la inauguración de 1930, por lo que los primeros partidos se jugaron en sedes alternativas. Una de ellas tuvo el honor de albergar el primer pase a la red, pero luego se perdió en el olvido.

Sigue la cuenta regresiva rumbo al Mundial 2026, que cuenta con algunas marcas: será el primero con 48 equipos y en jugarse en tres países (Canadá, Estados Unidos y México). Pero casi cien años atrás, fue Uruguay 1930 el que tuvo el honor de ser el primero de todos, aunque el paso del tiempo sepultó algunos de sus más valiosos recuerdos, como el lugar donde se dio el puntapié inicial y el primer pase a la red de la historia mundialista.

El sentido común nos llevaría a pensar que toda la acción de aquella primera Copa del Mundo ocurrió en el Estadio Centenario, construido para la ocasión en el Parque José Batlle y Ordóñez de Montevideo. Pero, justamente, aquel húmedo invierno uruguayo atentó contra el avance de las obras, que no estuvieron finalizadas para el partido inaugural, el 13 de julio.

Por eso, varios partidos se jugaron en fields alternativos: el Gran Parque Central, todavía hoy casa de Nacional; y el Estadio de los Pocitos, en el barrio homónimo, donde Peñarol actuó como local hasta 1933.

Así, a las 15 de aquel 13 de julio de 1930, la era de los mundiales se iniciaba con dos partidos: Estados Unidos - Bélgica, por el Grupo 4, en el Parque Central; y Francia - México, por el Grupo 1 (que también integraba Argentina), en Pocitos.

Estadio Pocitos Peñarol Montevideo Uruguay
El Estadio Pocitos fue sede de dos partidos del Mundial 1930.

El Estadio Pocitos fue sede de dos partidos del Mundial 1930.

En la cancha de Peñarol, más modesta que la de su eterno rival, más de cuatro mil personas se habían agolpado en las tribunas, por encima de su capacidad, apretujadas para gambetear el frío y poder ver las primeras acciones del campeonato.

Los protagonistas estuvieron a la altura de las expectativas: a los 19 minutos, el francés Lucien Laurent, delantero del FC Sochaux, le pegó de volea tras un pase de Ernest Liberati y el pesado cuero marrón, atado con tiento, se clavó en el ángulo superior del arco del mexicano Oscar Bonfiglio. Se acababa de escribir una página de oro en la historia del fútbol.

A los pocos minutos, a unos dos kilómetros, hubo otro grito: el estadounidense Bartholomew McGhee había abierto el marcador ante Bélgica, que terminaría 3 a 0. Pero ya era tarde para convertirse en eterno bronce.

Estadio Pocitos Peñarol Montevideo Uruguay
El Estadio Pocitos, con su cabecera abarrotada en un partido en 1921.

El Estadio Pocitos, con su cabecera abarrotada en un partido en 1921.

La pelota siguió rodando en Pocitos y el partido culminó 4 a 1 para los galos, en lo que fue su única victoria en el torneo: a la postre, quedarían afuera en la fase de grupos al terminar terceros en la zona, detrás de Argentina y Chile.

Al día siguiente, el estadio de Peñarol fue sede del triunfo de Rumania sobre Perú por 3 a 1, y allí terminó su camino mundialista. El 18 de julio, cuando se cumplía un siglo de la Jura de la Constitución uruguaya, se inauguró el Estadio Centenario con el debut de los locales ante los peruanos, y el resto de los partidos se jugaría ahí.

En busca del estadio perdido: el lugar donde se marcó el primer gol de los mundiales

En 1933, Peñarol empezó a jugar sus partidos como local en el Estadio Centenario, y dejó de lado al Estadio de los Pocitos. Mientras tanto, Montevideo seguía creciendo, y con el correr de la década el recinto fue demolido para la apertura de calles. Los años pasaron y el recuerdo de la cancha se fue perdiendo en el tiempo, y su espacio fue ocupado por los clásicos chalets que caracterizaron al barrio.

Recién a comienzos de este siglo surgió con fuerza la curiosidad por identificar la ubicación de la cancha, parte capital de la historia de los mundiales. El arquitecto Héctor Enrique Benech encontró en los archivos de la Intendencia Municipal de Montevideo una fotografía aérea de 1926 que, superpuesta a una actual, permitió ubicar exactamente el campo de juego, entre las actuales calles Silvestre Blanco, Oscar Gestido, General Brito del Pino y la avenida Francisco Soca, con epicentro en la esquina de Charrúa y Coronel Alegre.

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Luego, el Museo del Fútbol Uruguayo, la Intendencia Municipal de Montevideo y Montevideo Refrescos (embotelladora local de Coca-Cola) organizaron el concurso "En busca del arco perdido", una convocatoria para realizar una escultura en la ubicación original del centro de la cancha y otra donde se encontraba el arco donde se convirtió el primer gol mundialista.

El concurso fue ganado por el arquitecto Eduardo Di Mauro con sus obras Cero a cero y pelota al medio (un monolito que marca el centro de la cancha) y Donde duermen las arañas (que representa al ángulo donde se marcó el gol), que pueden ser vistas por quienes pasean por esa calle de Pocitos, en una cuadra que, bajo su calma montevideana, esconde una gema de la historia del deporte más popular del mundo.

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Cero a cero y pelota al medio y Donde duermen las arañas, esculturas de Eduardo Di Mauro en la ubicación del Estadio Pocitos.

Cero a cero y pelota al medio y Donde duermen las arañas, esculturas de Eduardo Di Mauro en la ubicación del Estadio Pocitos.

El equipo de Francia en el Mundial 1930: un prisionero de los nazis y un colaboracionista

Francia en 1930
El seleccionado francés durante la Copa del Mundo de 1930.

El seleccionado francés durante la Copa del Mundo de 1930.

Lucien Laurent, a quien apodaban "Lulu", era empleado de Peugeot y se destacaba en Souchaux en el campeonato amateur de Francia, y anotó con 22 años el primer gol de la historia mundialista.

"El partido comenzó normal. Ambos equipos luchaban por el balón. De pronto, Delfour atacó por la derecha y pasó a Liberati, que centró. Yo corrí por el medio y conecté con el balón al caer, y entró por la esquina de la portería”, contó, muchos años después.

Se perdió el Mundial de 1934 por una lesión, y su carrera continuó en Rennes y Racing de Estrasburgo hasta 1939. El 1° de septiembre de ese año se desató la Segunda Guerra Mundial y, unos meses después, la Alemania de Adolf Hitler invadió Francia. Lulu se alistó en el ejército francés y al poco tiempo fue tomado como prisionero. Estuvo alojado durante tres años en el estado alemán de Sajonia, al este.

Tras ser liberado en 1943, retornó a su hogar en Estrasburgo. Al llegar constató que le habían sustraído todas sus pertenencias, entre ellas la camiseta utilizada en el Mundial de Uruguay. Décadas después, antes de su muerte en 2005 a los 97 años, declaró que a pesar del atraco sufrido, conservaba lo más valioso: "Todos mis recuerdos estaban allí, establecidos en un rincón de mi vieja cabeza. Nadie puede robarme eso".

Lucien Laurent
Lucien Laurent, autor del primer gol de la historia de los mundiales.

Lucien Laurent, autor del primer gol de la historia de los mundiales.

Un destino opuesto tuvo el capitán de aquel equipo, Alexandre Villaplane, volante de Racing Club de París. Nacido en la todavía colonia francesa de Argelia, se involucró con el crimen organizado. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, participó activamente en el mercado negro parisino y en la extorsión de la población judía local.

Fue condenado a dos meses de prisión por comprar bienes robados en 1940. Posteriormente, se unió al grupo colaboracionista nazi que se convertiría en la Gestapo francesa y se especializó en la extorsión de comerciantes de oro.

Trepó rápidamente en la escala de las fuerzas colaboracionistas francesas y fue autor de crueles crímenes. Pero con la derrota de los alemanes cayó en desgracia. En 1944, fue detenido y condenado a muerte por alta traición, connivencia con el enemigo, asesinato y actos de barbarie.

Cuentan que uno de sus compañeros de delitos, Henri Lafont, ironizó junto a él frente al pelotón de fusilamiento: "Este penal no lo vas a poder atajar", olvidando que había sido mediocampista y no arquero.

Alexandre Villaplane Francia 1930
Alexandre Villaplane, capitán de Francia en el Mundial 1930, con la camiseta de Sporting Club Nîmois.

Alexandre Villaplane, capitán de Francia en el Mundial 1930, con la camiseta de Sporting Club Nîmois.

Documental de la FIFA sobre Uruguay 1930

Embed - Uruguay 1930 | Documental perdido, remasterizado por FIFA, subtitulado español

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