El inédito presente de Julio Buffarini en Uruguay está siendo marcado por una situación tan inesperada como tensa: su club, Rampla Juniors, debió desembolsar 90 mil dólares para evitar el descenso a la tercera división. El lateral cordobés, que llegó a comienzos de 2025 luego de no tener continuidad en Independiente, vive un nuevo capítulo en su carrera, ahora defendiendo los colores del histórico equipo de Montevideo.
El conflicto surgió a raíz de una deuda salarial con jugadores y empleados, cuyo responsable sería Foster Gillet, empresario inglés con vínculos en el fútbol argentino. La falta de pago ponía en riesgo la permanencia del equipo en la segunda categoría uruguaya, amenazando con una sanción que hubiera sido un golpe duro para la institución y para el propio Buffarini, que venía consolidándose como titular.
La advertencia de la Asociación Uruguaya de Fútbol fijó un plazo claro, en el que si el 8 de agosto no se cancelaba el monto adeudado, el club descendería automáticamente. La presión creció, y entre declaraciones cruzadas y críticas internas, el futuro deportivo del Rampla quedó pendiendo de un hilo.
Finalmente, un día antes del límite, el empresario realizó el pago y selló la continuidad del equipo en la segunda división. El anuncio oficial llegó a través de las redes sociales de la institución, donde confirmaron que los salarios pendientes habían sido abonados y que el plantel seguía en competencia.
El paso de Julio Buffarini por el fútbol
La trayectoria de Julio Buffarini comenzó en Talleres de Córdoba, donde debutó en el paso del club cordobés por la segunda división. En esta institución acumuló casi un centenar de partidos antes de pasar por Atlético Tucumán y Ferro. En 2012 llegó a San Lorenzo, club con el que logró títulos nacionales e internacionales, y donde se consolidó como una pieza clave en la defensa.
En 2016 vivió su primera experiencia en el exterior con São Paulo de Brasil, y un año más tarde regresó al país para vestir la camiseta de Boca, sumando más de cien encuentros oficiales. Luego probó suerte en Europa con pasos por Huesca y Cartagena, ambos en la segunda división de España, antes de volver a Argentina para jugar en Independiente.
En 2025 cruzó el Río de la Plata para unirse a Rampla Juniors, buscando continuidad y protagonismo. Con 14 partidos jugados, un gol y una asistencia, Buffarini se mantiene como una pieza importante en el esquema del equipo uruguayo, que lucha por sostenerse en la categoría y soñar con volver a la primera división.