El seis veces campeón de América, Boca, disputará este sábado ante Fluminense la final de la Copa Libertadores en el mítico Estadio Maracaná de Río de Janeiro y la tensión y los nervios dominan la previa.
El seis veces campeón de América, Boca, disputará este sábado ante Fluminense la final de la Copa Libertadores en el mítico Estadio Maracaná de Río de Janeiro y la tensión y los nervios dominan la previa.
En ese contexto, aseguran que el plantel dirigido por Jorge Almirón trascurrió la noche con total normalidad, a pesar de que se esperaban fuegos artificiales y estruendos en las cercanías del hotel con la intención de entorpecer el descanso.
Aunque resulta habitual este tipo de comportamiento por parte de los hinchas rivales en este tipo de instancias decisivas, y sobre todo teniendo en cuenta que el Xeneize oficia de visitante, el ambiente cercano al hospedaje estuvo tranquilo durante las últimas horas.
Adelantándose a esta cuestión, la dirigencia de Boca eligió un hotel alejado del estadio y de las zonas muy habitadas, intentando evitar lo ocurrido en las semifinales cuando, a pesar de estar cerca del aeropuerto de San Pablo, hinchas de Palmeiras provocaron estruendos.
De este modo, se estima que los jugadores concentrados llegan con el mejor ánimo a la definición del título, que ocurrirá desde las 17.