Trabajaron en Google y revelaron un método para combatir la adicción al celular

Dos exempleados del gigante tecnológico comparten un truco simple que puede ayudarte a usar menos el celular sin volverte loco en el intento.

Cada vez que se mira el celular “por un segundo” y sin darse cuenta pasaron 15 minutos, se sabe que algo raro está pasando. Según datos recientes, en Argentina pasamos en promedio seis horas por día frente al teléfono. Y eso suma más de 90 días completos al año. Literalmente, un cuarto del año pegados a una pantalla.

Lo peor es que muchas veces ni se lo registra. Se abre WhatsApp, Instagram o cualquier app sin motivo claro, como si el pulgar tuviera vida propia. Algunas personas llegan a desbloquear el teléfono más de 200 veces por día. No es una elección, es un hábito automático, casi como respirar.

Frente a esto, surgen ideas para desactivar ese piloto automático. Algunas son más útiles que otras. Pero hay una, propuesta por dos exGoogle, que está dando que hablar: vaciar la pantalla de inicio del celular.

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Cómo combatir la adicción al celular, según dos exempleados de Google

Jake Knapp y John Zeratsky, que trabajaron en Google y YouTube, contaron su método en el libro Make Time: Cómo enfocarte en lo que importa cada día. Su recomendación es sacar todas las apps de la pantalla de inicio. Que cuando se desbloquee el teléfono no se vea nada. O casi nada: el reloj, si se quiere, pero sin esos íconos que te llaman como sirenas.

La explicación que dieron los ex empleados es que si no están a la vista, es menos probable que se abran las apps sin pensar. Es una forma de crear “fricción”. Es decir, hacer que la decisión de entrar a TikTok o revisar mails no sea automática, sino un poco más consciente. Tener que buscar la app en otra pantalla ya cambia la dinámica.

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Ellos también recomiendan apagar las notificaciones, cerrar las sesiones de redes sociales e incluso, en casos extremos, cambiar las contraseñas para tener que entrar a través de un gestor. Es que si el acceso es demasiado fácil, el hábito puede generarse más sencillo. Si se lo hace un poco más incómodo, se gana un segundo para pensar si realmente se quiere hacerlo o solo se esta matando el tiempo.

Y hay más ideas dando vueltas. Algunas personas prueban con placas de vidrio que imitan un celular para “engañar” al cerebro. Otros compran teléfonos de los viejos, esos sin internet. Lo importante, dicen Knapp y Zeratsky, es tomar el control del tiempo y la atención, en lugar de regalarlos sin darte cuenta.

Esto no es una cruzada contra la tecnología. Los celulares conectan, entretienen, ayudan. Pero cuando pasan a manejar las decisiones, ahí empieza el problema. No hay una solución mágica, pero tal vez dejar la pantalla de inicio vacía sea un buen primer paso.

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