Expertos en riesgos aseguran tener más temor por la IA que por el cambio climático

Un exhaustivo relevamiento internacional expuso un inédito giro en las prioridades globales ante la acelerada expansión tecnológica.

Especialistas en análisis de amenazas ubicaron por primera vez a la inteligencia artificial y al procesamiento masivo de datos en la cima de las preocupaciones mundiales, desplazando a la crisis ambiental al segundo escalafón. Los datos surgen de la decimotercera entrega del Future Risks Report 2026, un exhaustivo relevamiento elaborado conjuntamente por la firma aseguradora Axa y la consultora internacional Ipsos.

El avance de la tecnología en el orden de prioridades refleja la velocidad con la que estas herramientas irrumpieron en la agenda cotidiana de la sociedad. En la edición previa del estudio, la disciplina informática ocupaba el cuarto peldaño, pero su vertiginosa expansión provocó una marcada sensación de desprotección en el grueso de la población mundial.

Al evaluar las transformaciones de las plataformas digitales, el director de Tecnología e IA del grupo, Matthieu Caillat, sostuvo que los sistemas ganaron autonomía, generando oportunidades pero también “una profunda incertidumbre”.

Entre quienes colocaron a este desarrollo en la cima de sus inquietudes, más de la mitad de los analistas coincidieron en calificarlo como un fenómeno emergente de acelerada velocidad. Asimismo, un elevado porcentaje de los encuestados manifestó sentirse vulnerable frente al uso cotidiano de estas aplicaciones en sus rutinas profesionales y personales.

Un aspecto crítico revelado por el informe es la profunda desconfianza hacia las instituciones gubernamentales para gestionar los problemas derivados del sector informático. Apenas un reducido 9% de los analistas considera que los Estados están capacitados para contener los imprevistos de la materia, cifra que se desploma al 3% en territorio europeo.

El debate alrededor de los posibles perjuicios de las herramientas autónomas cuenta con antecedentes recientes entre los principales referentes de la industria. Meses atrás, Bill Gates alertó sobre tres grandes amenazas estructurales: la eliminación masiva de puestos laborales, el recrudecimiento de las estafas virtuales y el deterioro acelerado de los vínculos sociales en la infancia.

Por qué los expertos en riesgos le temen más a la inteligencia artificial

El histórico vuelco en las tendencias de análisis internacional responde a la confluencia de severos interrogantes éticos y operativos vinculados al avance tecnológico. Quienes colocan a los sistemas informáticos por encima del colapso ambiental argumentan que la falta de supervisión actual pone en jaque derechos humanos fundamentales. La manipulación indebida de información sensible y la reproducción de sesgos discriminatorios encabezan los cuestionamientos centrales señalados tanto por el público como por la comunidad analítica.

Otro eje de fuerte preocupación radica en el impacto directo sobre el mercado de trabajo y la estabilidad financiera de los trabajadores. La posibilidad de que plataformas automatizadas reemplacen tareas especializadas en diversos sectores productivos despierta temores de desempleo masivo. A esta encrucijada laboral se suma el fenómeno conocido como el efecto de caja negra, el cual remite a la imposibilidad técnica de explicar los razonamientos lógicos por los cuales un algoritmo adopta determinaciones críticas.

A su vez, la vulnerabilidad percibida frente a este ecosistema digital supera ampliamente los márgenes de contención que ofrecen las administraciones estatales. Los profesionales del sector advierten que la regulación marcha a un ritmo considerablemente más lento que las innovaciones técnicas del mercado privado. Esta brecha operativa genera terreno fértil para el crecimiento incontrolado de ciberataques, maniobras fraudulentas y vulneraciones a la privacidad de los usuarios en todo el planeta.

Por último, el estudio advierte que la percepción social estuvo influenciada por un contexto internacional atravesado por conflictos geopolíticos y presiones sobre los insumos energéticos. Pese a que el cambio climático mantiene registros alarmantes de fragilidad en la población general, la velocidad de desarrollo informático infunde un peligro más inminente e impredecible. La combinación de autonomía computacional y fragilidad institucional transformó a la informática en el desafío más complejo del presente.

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