La firma de ciberseguridad ESET Latinoamérica advirtió que una cuenta de ChatGPT vulnerada puede exponer mucho más que simples charlas con el asistente. Cada consulta incorpora información privada sobre intereses, hábitos, proyectos, relaciones y preocupaciones, y eso convierte al perfil en un blanco atractivo para los ciberdelincuentes. Un viaje organizado, una consulta técnica, el análisis de una propuesta comercial o documentos de trabajo sensibles quedan almacenados cada vez que se utiliza la herramienta.
El riesgo no se limita a que un tercero lea conversaciones ajenas. Según el análisis de la compañía, también depende de la información compartida, de las funciones utilizadas dentro de la plataforma y de los servicios externos conectados a la cuenta. "Establecer qué tan grave puede ser que roben una cuenta de ChatGPT dependerá de la utilidad que se le dé, la información que se comparta, las funciones que se utilicen y los servicios conectados que se tengan a la cuenta", explicó Mario Micucci, investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica.
Las consecuencias, por lo tanto, no son iguales para todos los usuarios. Según el especialista, no enfrenta el mismo escenario quien usa la herramienta para consultas generales que quien comparte información de clientes y documentos internos de una empresa.
ESET identificó tres vías principales por las que una cuenta termina en poder de un atacante. La primera es el phishing, mediante correos o mensajes que simulan provenir de ChatGPT u OpenAI y alertan sobre un supuesto problema de seguridad, con un enlace a una página falsa diseñada para robar el correo y la contraseña. La segunda es la reutilización de contraseñas, que permite acceder a otras plataformas con credenciales filtradas en una brecha de datos mediante una técnica conocida como credential stuffing. La tercera corresponde a dispositivos comprometidos o sesiones expuestas, como un equipo infectado con malware, una computadora compartida con la sesión abierta o un dispositivo perdido sin bloqueo.
Qué pasa si te roban la cuenta de ChatGPT y qué medidas hay que tomar
Con el acceso a la cuenta, un atacante puede leer todas las conversaciones, revisar documentos compartidos y acceder a cualquier otro dato disponible. Dependiendo de lo ingresado, pueden quedar expuestos datos personales, información laboral, estudios médicos o detalles de proyectos confidenciales.
Ese contenido también sirve como insumo para ataques de ingeniería social más creíbles, ya que el delincuente conoce los intereses y las relaciones profesionales y personales del usuario. Si se compartieron contratos, datos de clientes o documentos internos, el incidente puede escalar y afectar a colegas, clientes o a toda la organización.
Las integraciones y los permisos habilitados hacen más amplio el margen de daño. Si existe una función para enviar correos, el atacante podría escribir haciéndose pasar por el usuario para engañar a un compañero, pedir información confidencial o distribuir un enlace fraudulento.
Cuando la cuenta tiene funciones de pago, créditos de API o recursos facturables, también puede generar consumos no autorizados y pérdidas económicas directas. En los casos más graves, puede modificar las configuraciones de seguridad y dificultar la recuperación del acceso, lo que deja al usuario sin sus conversaciones y herramientas.
Ante un ingreso no autorizado, ESET recomienda actuar con rapidez, ya que el objetivo no es solo recuperar el acceso sino impedir que el atacante siga conectado. El primer paso es cambiar la contraseña por una nueva, única y más complicada. Si el ingreso se realiza mediante Google o Microsoft, también debe modificarse esa credencial porque pudo quedar comprometida. El segundo paso consiste en cerrar todas las sesiones activas desde la configuración de seguridad, lo que obliga a los dispositivos conectados a iniciar sesión nuevamente.
Después conviene revisar la actividad en busca de inicios de sesión, cambios de contraseña, modificaciones en los métodos de autenticación o conversaciones que no se recuerde haber generado. Luego hay que activar la autenticación de doble factor, que agrega una verificación adicional al ingresar. ESET aclara que esta medida debe aplicarse después de cambiar la contraseña y cerrar las sesiones, porque activarla no desconecta a quien ya ingresó con la cuenta comprometida. Si se detectó actividad no autorizada, no se puede recuperar el acceso o persiste la sospecha, se recomienda contactar al soporte de OpenAI a través de su Centro de ayuda oficial.