El influencer agropecuario Bruno Riboldi, conocido como “La Joya Agro”, quedó en el centro de una polémica tras denunciar públicamente el supuesto robo de 190 cabezas de ganado de su propiedad. Lo que comenzó como una denuncia por robo de animales ahora es investigado como un posible fraude, con indicios de maniobras irregulares que podrían darle un giro inesperado al caso.
En medio de la pesquisa judicial, aparecen elementos que complican al agro influencer: deudas millonarias, un extraño vínculo comercial con un productor agropecuario y 29 animales que aún permanecen desaparecidos. Todo esto conforma el entramado de un escándalo que mantiene preocupado al sector del campo y que podría revelar un trasfondo mucho más grave.
El hecho sucedió en el campo de Riboldi en Santa Fe. La denuncia pública la hizo a través de sus redes sociales ante sus casi 3 millones de seguidores: desaparecieron 190 cabezas de ganado, valuadas en unos 300 millones de pesos. El lote incluía 100 machos y 90 vaquillonas de razas angus. Al día siguiente, la policía rural “Los Pumas” recuperó 161 animales en un feedlot de Chabás, aunque aún faltan 29.
Lo que aparentaba un caso de abigeato más derivó en una investigación más compleja, ahora en manos de la Justicia de Villa Constitución, bajo el fiscal Ramiro Martínez. En medio de las dudas sobre la relación comercial entre los productores y la propiedad de los animales, Riboldi publicó un descargo en Instagram asegurando que cuenta con toda la documentación y trazabilidad en SENASA, y que los vacunos siempre fueron de su propiedad, aclarando que no estaba en sociedad con nadie y que se trataba de un servicio de engorde en un campo ajeno.
"Yo soy criador, no engordador. Entonces, esos animales estaban en engorde, cumpliendo el ciclo de engorde, en un campo en Santa Teresa, que no es mío. Yo no estaba en sociedad con nadie. Los animales estaban ahí engordando. Es un servicio“, explicó en su descargo Riboldi.
La capitalización de hacienda es un contrato asociativo ganadero en el que el dueño de los animales los entrega a un productor con campo para que los engorde o críe. Al finalizar el ciclo, ambas partes se reparten la producción en kilos de carne o terneros. De este modo, el productor aprovecha sus pasturas sin necesidad de comprar hacienda y el propietario de los animales utiliza el campo sin pagar dinero, compartiendo riesgos y beneficios.
Quién es el supuesto socio comercial de "la Joya del agro"
En esta relación entre productores rurales aparece el nombre Nicolas Coscia, quien resultó imputado por defraudación por abuso de confianza en el marco de una relación comercial cada vez más difícil de explicar. El productor se dedica a la actividad de engorde en el campo "La Cañada", ubicado en la misma localidad donde tiene el campo Riboldi, Santa Teresa. Desde el 2023 el influencer y el productor mantienen una acuerdo comercial y este período era el cuarto ciclo de engorde que realizaban. Pero lo que arrojó la investigación es que no había una sociedad entre ambos productores.
Otro agravante en la investigación es la resolución que aplica desde enero de 2026, donde cada animal debe contar con identificación electrónica (caravanas) y guías de traslado emitidas por SENASA, lo que permite rastrear su propiedad y movimientos. Sin embargo, se detectaron guías emitidas sin autorización de Riboldi, lo que abrió sospechas de fraude.
La policía rural recuperó 161 animales en Chabás, aunque aún faltan 29. Existen dudas sobre si realmente estuvieron todos en el campo, ya que registros veterinarios y testimonios señalan la presencia de solo 161. Además, dos vacas habrían muerto previamente. El principal acusado, arrastra deudas millonarias: más de 200 millones en el sistema bancario y unos 700 millones en cheques rechazados. La investigación intenta determinar si la venta de los animales se usó para cubrir esas obligaciones.
Mientras Riboldi insiste en que los animales son de su propiedad y denuncia fraude, el entorno de Coscia sostiene que la operación fue consensuada y que el influencer incluso pidió dinero en efectivo. El caso está rodeado de contradicciones, tensiones personales y acusaciones cruzadas, lo que mantiene en vilo al sector agropecuario y a la Justicia. Y como si algo faltara, se le suman los supuestos dichos del agro influencer que reveló que desde que se conoció su caso, sumó seguidores a sus redes y eso le trajo rédito económico.