Sia, la zarigüeya imparable: su rescate, el amor de una red y Agustina, su "mamá adoptiva"

Una joven santafesina encontró a una zarigüeya muerta junto a sus crías. Lejos de mirar para otro lado, se comprometió a alimentarlas y la historia trascendió en redes sociales.

La historia de Sia comenzó a fines de noviembre de 2023, cuando Agustina Volpato, una joven que se dedica a rescatar animales, se encontró junto a su hermana con un escenario desgarrador: una zarigüeya atropellada y a varias de sus crías junto a ella.

Sin dudarlo, ambas decidieron llevar al animal a la veterinaria, donde falleció, pero sus bebés continuaban vivos. “Es horrible porque sé que lo más probable es que se vayan muriendo todos, pero me es imposible dejarlos morir al sol", comentó en su cuenta de X.

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Tras chequear a los pequeños animalitos, se los llevó a su casa y así comenzó una aventura que revolucionó su vida. En diálogo con C5N.com, Agustina aclaró que fue uno de los rescates más difíciles que hizo, no tanto por la dedicación y el tiempo que llevó, sino porque fue un desgaste emocional enorme "ver que a pesar de todos mis esfuerzos, las crías se iban muriendo sin que pudiera evitarlo".

"En el momento del rescate, los levanté pensando en que ninguno iba a sobrevivir, solo quería que tengan una muerte digna y no en el pavimento caliente, siendo juguete de algún perro o aplastadas por un auto. Realmente sus posibilidades eran casi cero, pero Sia lo logró", afirmó la joven.

Un desafío que Agustina estaba dispuesta a aceptar

Debido a su tamaño, la única manera de alimentarlos es mediante una jeringa pequeña cada dos horas, con un suplemento lácteo, una tarea exhaustiva que le implicó a Agustina más de 7 horas del día.

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"Después de cada comida hay que estimularlas para que orinen y defequen, mantenerlas siempre con una bolsita de agua caliente, en una caja y con trapitos suaves", señaló. No solo eso, también era necesario un pincel para estimular su sistema circulatorio y linfático, pero a medida que crecen y empiezan a tener pelo y a abrir los ojos, la crianza se hace menos exigente.

Además, la joven explicó que debió adaptar su rutina a los horarios de alimentación de las pequeñas crías: "Durante casi un mes acomodé toda mi vida para que sin falta pueda alimentarlas cada 2 o 3 horas. Así que solo dormía "siestas" y me iba a trabajar con mi "marsupio de cartón. Y cualquier plan social se pospuso un mes".

Si bien al principio eran seis, con el paso del tiempo y las dificultades, Agustina tuvo que despedir a varias de ellas que no resistieron. Cada día que pasaba era una batalla ganada para las zarigüeyas, pero no por eso menos dura. A principios de diciembre solo quedaban 2 zarigüeyas vivas, bautizadas como Sia y Pericles, que con tan solo 16 gramos recién empezaban a abrir sus ojos.

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Agustina no solo comparte fotos de las comadrejas, sino que también educa sobre su cuidado: “Su crianza es similar a un gatito. Se simula un marsupio con trapitos y calor". El tiempo fue pasando y tristemente Pericles no resistió, la joven comunicó que Sia era la última zarigüeya viva de la camada para el 9 de diciembre.

La historia de Sia, la zarigüeya imparable cautivó las redes sociales

Con el correr de los días, los usuarios de la red social le empezaron a preguntar a la rescatista si se iba a quedar con Sia o la iba a liberar, a lo que siempre Agustina respondió que la idea es liberarla. “Pero como dije, nunca crié una tan pequeña, así que no sé cómo será su reinserción. Siempre voy a hacer lo que considere mejor para ella, sea liberación o adopción”, agrega.

La primera vez que Sia comió alimentos sólidos se festejó en redes tanto como un gol de Messi en el Mundial. La pequeña de 63 gramos ahora ya tiene una dieta más variada y su tamaño va creciendo. "Estimo que tiene 2 meses de edad. Ya come frutas, huevo e insectos pequeños", describió Agustina.

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Agustina realizó una publicación en su Instagram personal donde se puede ver el crecimiento de Sia.

Agustina realizó una publicación en su Instagram personal donde se puede ver el crecimiento de Sia.

La historia de Sia hoy tiene muchísimos seguidores en redes sociales, y para Agustina "ella es ya signo de resiliencia, superación. Tuvo muchos bajones, algunos que solo ella y yo sabemos, parece que el peligro ya pasó". En esta nueva etapa de crecimiento, su cuidadora comenzará a colocar troncos y ramas para que practique sus actividades motrices.

¿Cómo continúa su camino? El objetivo final es la liberación en su hábitat natural, pero antes se mudará a un recinto exterior donde empieza el desapego, y se acostumbra a vivir casi como en libertad: "Ahí se queda hasta que tenga un peso adecuado (a partir de 400gramos) y sepa valerse por sí misma".

Sin embargo, esta tarea puede llevar semanas, donde Sia podrá buscar su alimento de manera independiente. ¿Dónde se podrá hacer la liberación? En un montecito con agua a disposición, pastizales, que asegura que haya insectos, aves. Lejos de zonas urbanas, tambos y personas.

En cuanto a la revolución que generó Sia en redes sociales, Agustina admitió que le sorprendió y que llegó a muchos corazones: "Muchas personas me escribieron que antes les tenían miedo, o asco. Ahora les recuerdan a Sia y les alegra verlas. También otras personas se han animado a cuidar zarigüeyas huérfanas que antes se las dejaba morir por tantos prejuicios sobre la especie".

Concientizar sobre la importancia de las zarigüeyas en la vida silvestre

A pesar de que muchas personas no tienen cierta simpatía por las zarigüeyas o comadreja overa, la historia de Sia sirve para poder concientizar sobre su especie. "Son controladores de plagas naturales. Comen todo tipo de insectos, grillos, garrapatas, alacranes, langostas, cucarachas, (osea, todos esos bichos que le molestan al humano) también se alimenta de frutas y huevos, por eso no está bien vista en los campos", remarcó Agustina.

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Las zarigüeyas suelen alimentarse de frutas maduras, vegetales, hojas, néctar, flores, invertebrados y pequeños vertebrados.

Las zarigüeyas suelen alimentarse de frutas maduras, vegetales, hojas, néctar, flores, invertebrados y pequeños vertebrados.

Además, no transmiten rabia. Y son animales huidizos, no atacan ni muerden. Si se sienten acorraladas pueden emanar un olor muy fuerte y mostrar sus dientes, pero es su forma de defensa, no de ataque, detalló: "Como todo animal silvestre, ellas son nuestras vecinas. Casi nunca necesitan nuestra intervención, sino nuestro respeto".

Muchas de ellas terminan cerca de lugares donde habitan personas por la destrucción de sus hábitats naturales, aunque la joven no quiere hacer énfasis en que este tipo de historia sirvió para derribar mitos sobre las comadrejas pero no es aconsejable que la gente las elija como mascotas. "El cautiverio sólo es opción cuando por algún motivo físico la zarigüeya no pueda sobrevivir en libertad, si no, se tiene que hacer todo lo posible por que sean libres", finalizó.

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