El club Ramón Santamarina de Tandil remarcó que no mantiene una deuda con el restaurante que acusó a Carlos Navarro Montoya de haber consumido comida sin abonar, durante la etapa del exarquero de Boca como entrenador del Aurinegro.
La institución afirmó que no recibió reclamos del local gastronómico, que denunció al exarquero de Boca por una millonaria deuda durante su etapa como DT.
El club Ramón Santamarina de Tandil remarcó que no mantiene una deuda con el restaurante que acusó a Carlos Navarro Montoya de haber consumido comida sin abonar, durante la etapa del exarquero de Boca como entrenador del Aurinegro.
En un comunicado, Ramón Santamarina advirtió que el club no recibió denuncias del local gastronómico, pese a la demanda del comercio: "Al momento de realizarse la asamblea que determinó que la actual comisión se haga cargo del club, no se recibe entre los acreedores, ningún reclamo de índole gastronómica por alguna deuda contraída por el señor Carlos Fernando Navarro Montoya".
"Al momento de asumir esta comisión no se registran reclamos del entrenador en cuestión. Su contrato ha sido cancelado y por lo tanto está terminado sin que exista reclamo alguno de las partes. No existe ni siquiera alguna mediación, ni juicio abierto, ni iniciado, aclarando que el club tampoco ha recibido notificación judicial alguna de lo que el señor Carlos Fernando Navarro Montoya, denuncia públicamente", agregó.
Por último, la institución tandilense sostuvo su postura: "Por tal motivo rechazamos y repudiamos, tales manifestaciones. Esta comisión directiva quiere dejar expresamente claro que no mantiene deuda ni reclamo alguno con Carlos Fernando Navarro Montoya ni con el espacio gastronómico que le reclama a él, una deuda por consumos en dicho lugar".
Los dueños del local gastronómico aseguran que el exfutbolista y sus asistentes consumieron comida allí sin abonar durante su etapa como director técnico de Santamarina, por lo que tienen una deuda de $10.000.000. Los damnificados aportaron tickets con la firma del entrenador, registros de fechas, montos y videos de seguridad como pruebas de los gastos diarios.
"Estuvo un año comiendo de arriba", resumieron los dueños del restaurant, quienes relataron que el exarquero pidió confianza. "En principio nos dijo que pagaría después y que no habría problemas. Luego agregó que sería el club el que se haría cargo de los pagos, pero hasta ahora nadie nos pagó", expresó uno de los denunciantes.
Tras su salida del equipo, en abril de 2025, el exarquero brindó su versión de los hechos por televisión. El técnico relató: "Estábamos instalados con nuestras señoras en el hotel y, por comodidad, comíamos en el restaurante que está al lado del hotel".
El protagonista justificó su firma en los comprobantes de los consumos. "Yo firmaba por dos motivos: uno, para cerciorar al club que el consumo era mío, y otro para que el restaurante tenga el control de lo que yo consumía", argumentó ante la prensa.
Finalmente, el acusado apuntó contra la entidad deportiva por las cuentas impagas. "Está claro que el club no pagó. No solo no le pagó al restaurante, sino que no me pagó a mí ni a mi cuerpo técnico. Estamos en litigio", detalló. Además, sumó: "A mí me llama la atención que el matrimonio dueño del restaurante, del que tengo el mejor concepto porque teníamos una relación muy linda, no se haya comunicado conmigo".