Se volvieron virales con una ventana y hoy son un éxito para el barrio: de quiénes se trata

Una pareja atravesó una fuerte crisis económica y encontró en una pequeña ventana una forma de sostener su emprendimiento. La propuesta creció con las recomendaciones en redes y hoy atrae a cientos de clientes.

  • La historia de Martín Imán y Diana Rendelstein, los responsables del emprendimiento gastronómico.
  • La crisis que atravesaron y la decisión que les permitió mantener el negocio en funcionamiento.
  • Cómo surgió la famosa ventana de venta en Villa Urquiza.
  • El impacto de las recomendaciones de influencers y el crecimiento de la propuesta.

Se volvieron virales con una ventana y hoy son un éxito para el barrio: una pequeña ventana de venta se convirtió en el punto de encuentro de vecinos y visitantes de Villa Urquiza. de quiénes se trata

Entre las elaboraciones que atraen a quienes se acercan hasta el barrio porteño se encuentran las medialunas, panes y diferentes preparaciones de pastelería y panadería. Las medialunas se transformaron en una de las especialidades más reconocides del emprendimiento y son protagonistas habituales de los contenidos publicados por los visitantes.

La propuesta mantiene una característica particular: los productos se retiran directamente desde la ventana del centro de producción, sin un salón tradicional con mesas y servicio de restaurante.

Cuál es la historia viral de la panadería que es un éxito en Villa Urquiza

Detrás del fenómeno están Martín Imán y Diana Rendelstein, una pareja que atravesó distintas dificultades económicas hasta encontrar en las redes sociales el impulso que necesitaban. Mucho antes de que una fila de clientes comenzara a formarse sobre Franklin D. Roosevelt, Martín ya tenía una extensa trayectoria en el mundo gastronómico. El cocinero, de 38 años, descubrió su vocación durante su adolescencia, cuando ayudaba a su abuela en el buffet de un club.

El proyecto que actualmente lleva el nombre de Martín Imán comenzó a tomar forma durante la pandemia. La suspensión de los eventos dejó al cocinero sin trabajo y coincidió con el nacimiento de su segunda hija. Con ayuda de su suegro, la pareja consiguió un monoambiente donde instaló un horno y una batidora. Desde allí comenzaron a preparar desayunos y diferentes productos para entregar a domicilio.

La respuesta fue mucho mayor de la esperada. Para el Día de la Madre llegaron a recibir cerca de 300 pedidos, una cifra que los obligó a incorporar personal y ampliar progresivamente la estructura. En 2021 se trasladaron a un espacio más grande y comenzaron a trabajar con empresas y marcas. Más adelante llegaron a Franklin D. Roosevelt 5415, en Villa Urquiza, donde instalaron su centro de producción.

Durante 2024, la caída del consumo generó una fuerte crisis económica. La pareja había solicitado préstamos para poner en funcionamiento el nuevo espacio y debía afrontar una estructura de gastos cada vez mayor. Fue entonces cuando Diana propuso abrir una de las ventanas del lugar y comenzar a vender directamente a quienes pasaban por la calle. La venta directa comenzó a generar movimiento, pero el verdadero salto llegó tiempo después, cuando el emprendimiento empezó a aparecer en distintas cuentas gastronómicas de redes sociales.

En diciembre de 2025, la situación económica volvió a complicarse y la pareja decidió apostar todavía más fuerte por la difusión digital. Diferentes creadores de contenido comenzaron a mostrar los productos y recomendar el lugar.

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