La Universidad de Buenos Aires (UBA) resolvió otorgar su máximo título honorífico, el Doctorado Honoris Causa, al sumo pontífice de la Iglesia Católica, el papa León XIV. La decisión fue aprobada por unanimidad por el Consejo Superior de la institución académica durante su sesión ordinaria, en un gesto de alta gravitación institucional y social que se produce en la antesala de la primera visita oficial del líder religioso a la República Argentina.
Entre los principales argumentos expuestos en la resolución, las autoridades universitarias destacaron que, más allá de su condición de jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano y máxima autoridad eclesial, el Pontífice se ha consolidado como un referente de alcance global. Su voz interviene de manera activa en discusiones fundamentales de la sociedad contemporánea, abordando problemáticas acuciantes como la desigualdad social, la pobreza, los procesos migratorios, la crisis ambiental y la búsqueda de consensos para la construcción de la paz en contextos de conflicto.
Un aspecto central valorado por la máxima casa de estudios fue su especial atención hacia las transformaciones tecnológicas y el impacto ético de la inteligencia artificial en el ámbito educativo y laboral. En este terreno, la UBA resaltó la publicación de su primera encíclica, Magnifica Humanitas (Magnífica Humanidad), un documento en el que el Papa analiza los desafíos de la innovación digital desde la perspectiva de la Doctrina Social de la Iglesia, promoviendo la centralidad de la persona humana, la responsabilidad social del conocimiento y el acceso equitativo a los beneficios de la ciencia.
El reconocimiento académico resaltó la sólida formación e historia personal de Robert Francis Prevost, nombre del Pontífice nacido en Chicago en 1955 y miembro de la Orden de San Agustín. Elegido como el 267º sucesor de San Pedro en mayo de 2025, el Santo Padre ostenta títulos de grado en Matemáticas y Teología, así como un doctorado en Derecho Canónico obtenido en Italia, combinados con una extensa labor docente, misionera y de gestión académica desarrollada durante décadas en la República del Perú.
En las consideraciones finales de la norma, la UBA remarcó que el otorgamiento del galardón sintetiza los valores de pluralismo, libertad de pensamiento e intercambio de ideas que rigen a la universidad pública. De esta manera, la casa de altos estudios reafirma el valor del diálogo académico, cultural e interreligioso como una herramienta indispensable para promover el entendimiento mutuo, defender la dignidad humana y responder a los grandes desafíos del mundo actual.