Para quienes les gusta tirar carne al fuego, ya sea en la parrilla de obra, en un asador portátil o en una plancha de hierro, saben que el momento más pesado no es cocinar, sino sacarle la grasa pegada a las rejas. El esfuerzo suele convertirse en un dolor de cabeza después de un buen asado.
A lo largo de los años aparecieron todo tipo de consejos para la limpieza: desde la clásica bola de papel aluminio hasta el uso de cepillos de acero. Sin embargo, varios especialistas del mundo parrillero coinciden en que hay un truco más simple, económico y menos riesgoso: pasar una media cebolla sobre la superficie caliente.
El método no es nuevo, pero sigue generando debate entre quienes lo prueban y quienes prefieren los métodos tradicionales. Lo cierto es que la cebolla tiene propiedades antibacterianas que ayudan a despegar restos de comida y a desinfectar de manera natural, algo que se valora cada vez más en tiempos en los que se cuestiona el uso de químicos en contacto con los alimentos.
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Por qué se recomienda limpiar la parrilla con una cebolla
El procedimiento es sencillo: apenas terminás de cocinar, mientras las brasas siguen vivas y la parrilla está caliente, cortás una cebolla al medio y la frotás contra las varillas de hierro. El calor ayuda a liberar los jugos del bulbo, que actúan como una especie de desinfectante natural. Con unos minutos de frotado, los restos de grasa y carbón empiezan a desprenderse solos.
Algunos asadores incluso tiran esa misma cebolla al fuego después de limpiar. Así, además de evitar desperdicios, consiguen un leve aroma ahumado que se impregna en la carne de la siguiente tanda. Eso sí: esa cebolla no se debe comer, porque absorbe residuos y no resulta apta para consumo.
Los expertos también advierten sobre un detalle clave: evitar los cepillos metálicos. Si bien parecen efectivos, sus cerdas pueden quebrarse y quedar adheridas a la parrilla. Si un fragmento llega a la comida y se ingiere, puede ocasionar lesiones graves en la boca, garganta o incluso el estómago.
Por supuesto, no existe una fórmula única. Hay quienes siguen prefiriendo la espátula o el papel metálico arrugado. La cebolla, en cambio, se puede ser una opción económica, accesible y con el plus de dejar un perfume agradable sobre la superficie.