Un relevamiento realizado por expertos, a pedido de la Alianza contra la Piratería de la Televisión Paga, aseguró que cuatro de cada diez hogares argentinos conectados a internet consume contenidos audiovisuales piratas, muchas veces sin saberlo. Además, expuso que en los últimos dos años se triplicó la cantidad de personas víctimas de ataques hackers y fraudes financieros.
En el documento contra la piratería audiovisual, se precisó que en 4.835.796 hogares argentinos se consumen contenidos de dudosa procedencia, entre los que predomina los vinculados con la transmisión ilegal de partidos de fútbol. Lo cual representa el 42,6% de las viviendas con acceso a internet por banda ancha.
“Estudios especializados privados indican que en 2022 una de cada diez personas conectadas a internet sufrió algún tipo de ataque de hackeo, ya sea por virus, troyanos u otros métodos. En 2024 ya son tres de cada diez las personas afectadas por estafas. Se triplicó el impacto”, advirtió Jorge Bacaloni, presidente de Alianza.
La piratería de contenidos audiovisuales a través de internet es un delito grave perpetrado por organizaciones criminales con amplia capacidad de despliegue en América Latina, donde generan pérdidas en torno a los U$S10.000 millones anuales a personas, familias, empresas, clubes deportivos y gobiernos.
El 17% de las búsquedas se relacionan con piratería
El relevamiento que realizó el Cet.la durante 2023 midió el nivel de contaminación en los motores de búsqueda y arrojó que “el 17% de los resultados de búsqueda de palabras clave relacionadas con contenido audiovisual fueron clasificados como ilegales”.
“En 2023, aproximadamente una de cada dos visitas a sitios con contenido audiovisual fue a un dominio ilegal”, apuntó el Cet.la. El informe planteó esa situación, al señalar que las personas que consumen piratería online “enfrentan riesgos inherentes, incluida la exposición a malware, virus, intentos de phishing y contenido inapropiado”.
“Esa es una situación que también alerta la Interpol porque los contenidos pirateados pueden usarse como trampa para el robo de datos personales, información bancaria o fraudes con tarjetas de crédito”, resaltó Bacaloni.