A pesar de las copiosas lluvias, más de dos millones de personas participan este fin de semana de la 52ª Peregrinación a Luján, una de las movilizaciones de fe más convocantes del país que este año se realiza bajo el lema “Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos”.
A lo largo de los casi 60 kilómetros que separan el Santuario de San Cayetano, en Liniers, de la Basílica de Luján, se desplegó un megaoperativo interdisciplinario coordinado entre distintas áreas del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y organismos oficiales para asistir a los caminantes.
Cerca de 6.000 voluntarios acompañan el trayecto con asistencia constante. El despliegue incluye hospitales móviles, personal médico, ambulancias, patrulleros, efectivos de Seguridad y Defensa Civil, además de puestos con agua, alimentos, baños químicos y puntos de reciclaje.
Además, AySA dispone de un operativo especial con 12 camiones cisterna distribuidos a lo largo de todo el recorrido para garantizar el suministro de agua potable.
Refuerzos en el transporte público
Trenes Argentinos sumó un esquema especial de frecuencias adicionales en el ramal Moreno-Luján. El sábado se incorporaron 16 formaciones hacia Luján y 14 hacia Moreno, mientras que para la desconcentración del domingo se dispondrán 14 trenes desde Luján y 12 desde Moreno.
Los pedidos de los fieles
En diálogo con C5N, una de las tantas peregrinas se animó a charlar bajo la lluvia. "Es la cuarta vez que voy a Luján, pero la primera con lluvia, así que vengo totalmente equipada", contó con entusiasmo una de las tantas fieles que recorren el trayecto bajo la lluvia. Entre risas y previsión, detalló su preparación para enfrentar el agua: "Tengo el teléfono bien guardado. No se me va a empapar el calzado porque más adelante me espera un micro donde tengo medias y ropa de cambio para no pasar frío".
Con una profunda emoción reflejada en sus palabras y lágrimas en los ojos, dedicó su caminata a sus seres queridos: "Estoy acá para mandarle un beso enorme a Enito (Enzo), el hijo de Tama y Facu. Vamos especialmente por él a ver a la Virgen", expresó visiblemente conmovida, mientras destacaba el acompañamiento de tres amigos y el trabajo de la prensa en la cobertura del evento.
A pesar del mal tiempo, la peregrina remarcó el clima de devoción que se vive en la ruta: "Miren lo que es esto y miren el día; estoy explotada de emoción. Es impactante la cantidad de gente. El segundo año me quedé un ratito en una parada por unas ampollas, pero me cuidaron los pies y seguí; siempre llegué".
Finalmente, reflexionó sobre el sentido espiritual de la caminata: "Voy a pedir por la familia y por todos, pero sobre todo a agradecer, porque a la Virgen también hay que agradecerle. Es un día de fe, de emoción, para compartir y celebrar: verdaderamente es un día de fiesta".