Parte al espacio el satélite USAT 1, otro logro de la universidad argentina: ciencia de elite a bajo costo

Desarrollado por la Universidad Nacional de La Plata, este CubeSat validará instrumental propio en órbita. Sonia Botta, ingeniera y coordinadora del proyecto, habló con C5N sobre los desafíos de los ensayos, el valor estratégico de la herencia de vuelo y su vínculo "familiar" con Atenea, el nanosatélite que participó de la misión Artemis 2 de la NASA.

La ciencia argentina nuevamente es protagonista del escenario espacial: el satélite universitario USAT 1, creado y construido en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), se encuentra solo horas de poner rumbo a la órbita terrestre, a bordo de un cohete de la firma SpaceX. Una vez en funciones, permitirá realizar mediciones atmosféricas como presión y temperatura, y al mismo tiempo obtener datos del suelo como humedad y vegetación, utilizando señales de navegación satelital.

El proyecto comenzó a gestarse entre 2017 y 2019, cuando ingenieros del Centro Tecnológico Aeroespacial (CTA) de la UNLP participaban en los ensayos de los satélites Saocom 1A y 1B. En ese contexto, la ingeniera Sonia Botta junto al equipo se dieron cuenta de que "teníamos la capacidad para hacer satélites en la universidad y no la estábamos aprovechando".

Tras formalizar una convocatoria interna en 2020 recibieron 24 propuestas de misión, de estas se seleccionó como carga principal un receptor GPS de alta complejidad ideado por el grupo de Sistemas Electrónicos de Navegación y Telecomunicaciones (SENyT).

El equipo que trabajó en el desarrollo de USAT1.

El equipo que trabajó en el desarrollo de USAT1.

Uno de los pilares del USAT 1 radica en la optimización de recursos y el desarrollo nacional. Mientras que en el mercado espacial internacional un instrumento de estas características alcanza valores millonarios, el equipo universitario logró materializarlo por una fracción de ese costo.

"En el ámbito espacial, algo que no voló es algo que no existe. Darle esta herencia de vuelo hace que podamos figurar en el mundillo espacial", explicó la ingeniera. "En el ámbito espacial, algo que no voló es algo que no existe. Darle esta herencia de vuelo hace que podamos figurar en el mundillo espacial", explicó la ingeniera.

Este desarrollo sirvió, además, como base para el microsatélite Atenea, seleccionado para la misión tripulada Artemis 2 de la NASA, ya que la computadora de a bordo y el sistema de comunicaciones que llevó son copias fieles de las ideadas para el USAT 1.

"El desarrollo base fue exactamente el mismo, eso es un gran logro que USAT1 ya tuvo sin haber volado: haber permitido que Atenea empezara con un pie adelante, pudiese llegar y funcionar, así que esperamos que también funcione de la misma manera", añadió.

Al respecto, Botta remarcó que el hecho que Atenea haya encendido con éxito en el espacio otorga una garantía adicional sobre el correcto funcionamiento del USAT 1. Asimismo, la especialista resaltó el trabajo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) como articuladora del trabajo de las universidades nacionales para llevar adelante el proyecto del CubeSat que viajó con la misión Artemis 2.

El equipo debió encarar un riguroso proceso de certificación.

El equipo debió encarar un riguroso proceso de certificación.

El desafío de volar en un cohete no tripulado

Poner en órbita un satélite no es tarea fácil, ya que el equipo será sometido a exigencias extremas. Botta resaltó que, a diferencia de las misiones tripuladas, en los que el despegue se regula con suavidad, el lanzador Falcon 9 de SpaceX opera con máxima intensidad. "El cohete prende y se dispara", graficó.

Por este motivo, el equipo debió encarar un riguroso proceso de certificación exigido por la empresa lanzadora para garantizar que la estructura sea segura y no pase nada durante el viaje. El satélite debió superar ensayos de vibración y complejas pruebas de termovacío -introduciéndolo en un horno sin aire- para comprobar que sus materiales no desprenden moléculas que puedan dañar los componentes electrónicos.

OSSIE, el Vehículo de Transporte en Órbita

OSSIE, el Vehículo de Transporte en Órbita

Para llegar a su posición final, el USAT 1 viajará resguardado dentro de OSSIE , un vehículo de transferencia orbital perteneciente a la empresa española UARX (fundada por argentinos en Galicia) que funciona como un auténtico "autobús de satélites", depositando distintas cargas en sus respectivas paradas orbitales.

USAT 1, pequeño como un pan lactal

Con un diseño en formato CubeSat de tres unidades (3U), 10 por 10 por 34 centímetros y un peso aproximado de 3 kilos, en tamaño, el satélite, que se parece a un pan lactal, se posicionará en una órbita terrestre baja a 550 kilómetros de altura, de tipo heliosincrónica a 98° de inclinación, "una órbita muy parecida a las que ya tuvieron satélites anteriores argentinos como SAOCOM", detalló Botta.

Una vez en el espacio, USAT1 tendrá que superar su primera prueba: encender sistemas y comunicarse. La siguiente será usar este receptor GPS, diseñado por Senyt, que va a tener tres usos diferentes:

  • Navegación; es decir, el uso habitual y corriente de un receptor GPS.
  • Reflectometría: para poder observar señales que rebotan en la tierra y llegan del GPS. "Otros GPS emiten señales que uno recibe con el celular, con el auto, con el avión, con lo que sea. pero parte de esas señales no se usan para nada y rebotan. Estas señales que rebotan nosotros podemos detectarlas y nos dan información sobre el suelo, las velocidades de los vientos en el mar, etc", aseguró la científica.
  • Radioocultación: dará información de la atmósfera y también de las señales de GPS que se transmiten y que no llegan a destino, viajan por la atmósfera y se van deformando. "Podemos detectar cómo se fue deformando en la atmósfera desde la recepción directa con el satélite hasta un par de segundos después. Nos dice, por ejemplo, temperatura, el contenido de electrones de la atmósfera y podemos sacar información de eso".

Aunque la misión está diseñada para extenderse durante 30 días, Botta aclaró que su fin primordial no es elaborar mapas de uso definitivo, sino demostrar la efectividad de la tecnología nacional con una inversión mínima. "Estamos demostrando que todo esto funciona con un satélite que salió una migaja de lo que sale un satélite grande. Así estamos bajando el riesgo para futuras misiones", concluyó.

Dónde se puede ver el despegue del satélite USAT1 en tiempo real

El despegue se va a transmitir en vivo desde SpaceX. "Nosotros en la Facultad vamos a hacer un evento desde las 13 hs para contarle a la gente sobre el proyecto y verlo juntos", invitó Botta.

Desde el Instagram de la Facultad de Ingeniería de la UNLP compartieron un posteo donde explicaron que además de vivir el despegue, los estudiantes e interesados en asistir podrán conocer detalles del proyecto a través de distintas charlas informativas sobre su desarrollo, integración, carga útil, electrónica satelital, paneles solares, seguimiento en tiempo real y recepción de datos.

Para destacar: el equipo que hizo posible el USAT 1

Participaron del proyecto Sonia Botta, Marcos Actis, David William Rogers, Frida Alfaro Rodríguez, Guillermo Garaventta, Aldana Guilera, Adriana Barba, Guillermina Humbert, Mateo Salvo, Joaquín Brohme, Erick Molina Roche, Celeste Saade Arévalo, Daniel Hamann, Gaspar Ramírez y Julián Crosta.

Desde el SENyT participaron Santiago Rodríguez, Ramón López La Valle, Elián Hanisch, Gabriel Vega Leañez, Ernesto López, Agustín Catellani, Santiago Ozafrain, Ezequiel Marranghelli, Simón Lombardozzo, Francisco Núñez, Germán Scillone, Florencia Ossola, Ignacio Brittez y Julián Encinas.

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