La detención de la abogada argentina Agostina Páez en Brasil, acusada de realizar gestos racistas, volvió a poner el foco sobre un marco legal severo y una política de tolerancia cero frente a este tipo de conductas. No se trata de un hecho aislado: en los últimos años, jugadores, hinchas e instituciones, enfrentaron consecuencias penales y deportivas por episodios similares en territorio brasileño.
Los argentinos sancionados en Brasil por racismo: los antecedentes que vuelven al centro del debate
El caso de la abogada Agostina Páez, detenida en Brasil por gestos racistas, reactivó un historial de episodios que involucran a argentinos sancionados o arrestados en ese país por conductas discriminatorias.
Uno de los antecedentes más recordados ocurrió en 2005, durante la Copa Libertadores. Leandro “Chavo” Desábato, entonces defensor de Quilmes, fue detenido en el estadio Morumbí tras una denuncia del delantero brasileño Grafite, quien lo acusó de insultos racistas.
El futbolista argentino pasó cerca de 48 horas detenido por “injuria calificada”, en un hecho inédito hasta ese momento en el fútbol sudamericano. Si bien Desábato negó haber proferido insultos raciales y la causa fue finalmente archivada tras el retiro de la denuncia, el episodio marcó un antes y un después en la aplicación de la ley brasileña dentro del deporte.
Más reciente es el caso ocurrido en 2023, durante un partido de Eliminatorias en el estadio Maracaná. Una hincha argentina fue detenida y luego condenada por injuria racial, tras ser acusada de insultar a una persona con expresiones de contenido racista. La Justicia de Río de Janeiro consideró probado el delito, calificado como “grave y recurrente”, y recordó que este tipo de crímenes en Brasil prevén penas de dos a cinco años de prisión, sin posibilidad de excarcelación bajo fianza. En el mismo operativo, otros 17 argentinos fueron demorados por disturbios y desacato.
En el plano institucional, Racing Club también fue sancionado en 2023. La CONMEBOL multó a la Academia con 100 mil dólares por gestos racistas de sus hinchas en un partido ante Flamengo. El monto fue descontado directamente de los ingresos por derechos televisivos, en una señal clara del endurecimiento de las sanciones disciplinarias.
A fines de 2024, cuatro jugadoras de River también recibieron la misma acusación en Brasil, tras un partido de la Ladies Cup frente a Gremio. Candela Díaz, Camila Duarte, Juana Cángaro y Milagros Díaz estuvieron una semana detenidas en la Penitenciaría Femenina de Sant'Ana de San Pablo.
El caso de Agostina Páez se inscribe así en una serie de antecedentes que confirman una postura firme del Estado brasileño y de los organismos deportivos frente al racismo. Un mensaje que, con el paso del tiempo, se volvió cada vez más explícito: en Brasil, la discriminación no es folclore ni exceso verbal, sino delito.
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