Camila de Viggiano Rojas, madre de la beba hallada muerta en la Universidad Nacional de La Plata, fue internada en el Hospital San Martín para determinar el estado de su salud mental y que la Justicia defina si tiene la capacidad de entender la situación en la que se encuentra o si es inimputable.
Su marido, que había denunciado la desaparición de ambas, aseguró que tenía problemas psiquiátricos y estaba medicada. Según informó MDZ, la madre había interrumpido su medicación para la esquizofrenia durante el embarazo y el período de lactancia. Cuando la encontraron por primera vez estaba atravesando un cuadro psiquiátrico que motivó su evaluación médica.
El examen médico realizado tras la detención determinó que la mujer de 32 años se encontraba "inquieta, bajo un trastorno de la atención, con alucinaciones auditivas y olfativas, ideación delirante de daño, indiferente respecto a la situación de su hija, sin conciencia de situación ni de enfermedad", según el medio platense 0221.
El expediente, que en un primer momento se tramitaba como "averiguación de causales de muerte", fue recaratulado como "homicidio agravado por el vínculo" por disposición del juzgado federal interviniente, a cargo de Alejo Ramos Padilla. Sin embargo, el juez se declaró incompetente y el caso pasó a la órbita de la Fiscalía bonaerense.
Ramos Padilla determinó que la circunstancia de que el abandono haya ocurrido en una universidad nacional "no implica, por sí misma, la existencia de un interés federal comprometido". De esta forma, dispuso el envío del expediente por presunto homicidio a la Unidad Funcional de Instrucción N°7 de La Plata, encabezada por Virginia Bravo, por su conexión con otra investigación previa por la desaparición de la mujer.
De qué murió la beba hallada en la Universidad Nacional de La Plata
Los resultados preliminares de la autopsia realizada a la bebé que fue encontrada muerta en la Facultad de Arquitectura en la Universidad de La Plata determinaron que la menor murió a causa de una "insuficiencia cardiorrespiratoria aguda".
Los peritos revelaron que el cuerpo del bebé no tenía lesiones traumáticas visibles, tales como golpes o heridas. Por eso, se descartó violencia física directa. El equipo de investigación aseguró que todavía deben hacer estudios complementarios.