La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó esta mañana un paquete de leyes sobre la nomenclatura urbana que incluye una modificación en los nombres de las estaciones de subtes Echeverría, Independencia y Hospitales.
La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó esta mañana un paquete de leyes sobre la nomenclatura urbana que incluye una modificación en los nombres de las estaciones de subtes Echeverría, Independencia y Hospitales.
La iniciativa, que buscó agregar nuevas denominaciones para recordar y rendir homenaje a hechos y personalidades de la historia local, fue propuesta por los diputados Claudio Ferreño y Javier Andrade, del bloque del Frente de Todos; y de Facundo Del Gaiso y Patricia Vischi, de Juntos por el Cambio.
La primera modificación aprobada es sobre la estación Echeverría de la línea B, situada en el barrio de Villa Urquiza, que también se llamará Mártires Palotinos, en recuerdo de los religiosos de la Parroquia de San Patricio que fueron asesinados en julio de 1976 por un 'grupo de tareas' del terrorismo de Estado.
El segundo proyecto aprobado refiere al cambio de la actual denominación de la estación Hospitales por la de Ringo Bonavena-Hospitales, en el barrio de Parque Patricios, en homenaje a quien fuera “un personaje icónico del barrio que inició su carrera como boxeador en el Club Atlético Huracán y combatió con figuras como George Chuvalo, Joe Frazier y Muhammad Ali, alcanzando un registro de 58 peleas ganadas, nueve perdidas y un empate.
Por su parte, la actual estación Independencia de la Línea E incorporará el nombre de Beata Mama Antula, para conmemorar a la religiosa que realizó obras misioneras por Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy, Catamarca, La Rioja, Córdoba, Buenos Aires y Paraguay.
Además, durante la sesión de hoy, fue sancionada en primera lectura una ley que contempla una modificación en la denominación de la estación Callao al agregarle el nombre de Raquel Liberman, en homenaje a la joven inmigrante polaca que se convirtió en un símbolo de lucha contra la trata en la Argentina al denunciar a una red que explotaba mujeres en 1929.
En esta ocasión, para que entre en vigencia la nueva nomenclatura se requerirá de una segunda aprobación, al tratarse de una normativa “de doble lectura”, que también contempla la realización de una audiencia pública.