La tasa de mora en las deudas de las personas en Argentina alcanzó el 17,4% en junio de 2026, impulsada por el endeudamiento de los trabajadores jóvenes con empleo precario. El Centro de Estudios de la Ciudad (CEC) difundió los datos este mes a través de la herramienta interactiva Mapa de la Deuda, desarrollada con el apoyo de la Fundación Friedrich Ebert.
El informe identificó el fenómeno de la "juventud endeudada", donde los menores de 35 años sufren niveles de atraso que superan el 25% y llegan hasta el 50% según la entidad acreedora. La falta de empleo formal empuja a estos jóvenes fuera del sistema bancario tradicional y los obliga a buscar crédito en plataformas digitales.
Como consecuencia de este acceso restringido, el 36% de los deudores jóvenes concentró sus compromisos en Neobancos. Estas empresas aplicaron fuertes aumentos en sus tasas de interés tras la desregulación financiera, con costos que superaron en hasta 100 puntos porcentuales a los préstamos de la banca tradicional.
A su vez, el estancamiento de los créditos en términos reales desde principios de año coincidió con un aumento constante en los montos en mora. Esta combinación elevó el atraso general a niveles récord mes a mes.
Índice de morosidad: hay grandes diferencias según la región y la entidad prestamista
Las provincias de La Rioja, San Luis, Catamarca, Santa Cruz y San Juan mostraron los índices de morosidad más altos del país, con cifras de entre el 20,5% y el 23,9%. En el extremo opuesto, La Pampa y la Ciudad de Buenos Aires registraron los menores niveles de incumplimiento, por debajo del 12%.
Las desigualdades también aparecieron dentro de los propios grandes centros urbanos. En la Ciudad de Buenos Aires, el atraso en los barrios del sur duplicó al de la zona norte, mientras que en el territorio bonaerense los mayores índices de mora se concentraron en los municipios del AMBA.
Finalmente, los Proveedores No Financieros de Crédito encabezaron la mora general con un 47,8%, seguidos por las Tarjetas no Bancarias con un 33,27% y los Neobancos con un 23,34%. En contraste, los bancos públicos registraron una morosidad de solo el 10,13% y mantuvieron el otorgamiento de nuevos préstamos.