Endeudados para trabajar: denuncian préstamos de hasta 700% anual para sostener autos y motos de aplicaciones

Desde la Asociación Civil Conductores de Aplicaciones Unidos advirtieron por la precarización en el sector, que empuja a los trabajadores a obtener créditos a tasas usureras, que no pueden terminar de cancelar por la baja demanda. “Es un círculo vicioso: muchos terminan pagando para trabajar”.

La situación de choferes de aplicación es cada vez más preocupante bajo la era de Javier Milei: la baja cantidad de pedidos, la pérdida del poder adquisitivo y la escasa demanda atenta contra la economía diaria y la mantención de las motos o vehículos ante cualquier eventualidad. Desde la Asociación Civil Conductores de Aplicaciones Unidos de la República Argentina (Accaura) advirtieron sobre la precarización del sector y denuncian préstamos con tasas de hasta un 700% anual para sostener las unidades. “Es un círculo vicioso: muchos terminan pagando para trabajar”, aseguran.

Los datos oficiales del Banco Central muestran una foto de la realidad: los repartidores de aplicaciones acumulan una deuda promedio cercana a los $900.000. La entidad sumó en sus últimos trabajos un apartado especial referido a la economía de las aplicaciones en su informe de deuda no financiera, donde detalla que el 70 % de los deudores son menores de 40 años, en su mayoría trabajadores full time de aplicaciones.

Sobre este punto, la tasa de mora entre los trabajadores del sector se ubica en el 11,7%, menor que la del sistema general, que alcanza el 12,7%, y que la de las billeteras virtuales, por encima del 13%.

En este marco, C5N habló con un grupo de trabajadores para conocer de primera mano la realidad en la calle y la crítica situación económica que los lleva a endeudarse con las propias aplicaciones, entidades bancarias privadas o, en el peor de los casos, prestamistas personales.

"El trabajo decayó porque somos cada vez más choferes que estamos en la calle. Hay muchos que viven de esto, del laburo de aplicación, y hay muchos que lo hacen para complementar que no llegan a fin de mes con el laburo. Con lo que ellos cobran del trabajo que tienen no llegan, entonces salen a trabajar. Se sumó mucha gente y el trabajo decayó un montón. Las tarifas bajaron también, al no haber demanda, al haber muchos autos, bajó la demanda de precios. Entonces ahora los viajes te salen más barato viajar en un Uber que en un colectivo", explicó Jonathan, quien se emplea como traslado de pasajeros en su auto.

La situación se complica cuando aparece un problema con la unidad y los valores para el arreglo son muy altos. En su caso, el joven había sacado tiempo atrás un préstamo en la banca pública y al no poder pagar recurrió a un prestamista personal: "La verdad, las tasas son muy altas. Imaginate que yo quiero sacar $500.000 pesos en tres cuotas y te cobran 1 millón. Y si lo hacés en más, obvio que se dispara y es mucho más".

Los trabajadores de apps se endeudan para sacar nuevas unidades o reparar las que tienen.

Los trabajadores de apps se endeudan para sacar nuevas unidades o reparar las que tienen.

Ruben, detalló a C5N tener que trabajar "más de 15 horas para mantener la cuota al día y llevar el alimento a casa más gasto de seguro y combustible, ya que no puedo poner equipo de gas a mi unidad porque los costos que son muy altos".

La crisis en los trabajadores de aplicación los lleva a cargar con un sentimiento de culpa, como el caso de Martín, que pidió no dar su apellido por vergüenza ante su esposa y dos hijos que todos los días tiene que alimentar con los que recauda con su bicicleta. "Había comenzado con una prestada por un compañero hacíamos cierta cantidad de horas cada uno porque no teníamos otra". Así fue cuando se enteró que una de las app ofrece préstamos personal y sacó 250 mil para poder tener su propia bicicleta. "Tengo que trabajar casi el doble de horas que lo que hacía antes para poder llegar a pagar la cuota del mes. Bajaron muchos los pedidos y, los que hay, pagan muy poco".

El titular de Accaura, Pablo León, analizó que la precarización empuja a conductores y repartidores a financiar reparaciones, cubiertas y mantenimiento de sus herramientas de trabajo con créditos informales. Desde la organización remarcaron que se trata de dos realidades similares, pero con particularidades diferentes: por un lado, los choferes de aplicaciones de pasajeros; por el otro, los repartidores. En ambos casos aparece una misma matriz: el trabajador asume el riesgo empresario, paga el mantenimiento, pone el vehículo, absorbe la caída de ingresos y, cuando aparece una rotura o un gasto imprevisto, debe endeudarse para no quedar fuera de la actividad.

Créditos para reparar autos y motos

“La mayoría de los conductores vive al día. Lo que recauda lo usa para subsistir. No hay margen para separar una parte y cubrir los gastos futuros del auto. Cuando aparece una reparación, muchos no tienen otra salida que pedir prestado”, señaló León.

Según la entidad, la precarización laboral deja a gran parte de los choferes fuera del sistema bancario tradicional, tal como reflejó alguno de los entrevistados por C5N. De esta manera, Accaura denunció que, de acuerdo a testimonios relevados entre los propios empleados, las tasas a las que acceden en dichos circuitos pueden ubicarse entre el 400% y el 700% anual.

Son tasas terriblemente altas. El trabajador no pide plata para invertir o crecer: pide plata para arreglar el auto y poder volver a salir a trabajar”, marcó León.

El cuadro se agrava cuando el financiamiento a los repartidores de comida es ofrecido por las propias plataforma. En esos casos, acceder o no a un préstamo puede quedar atado al puntaje, la cantidad de horas conectado, la aceptación de viajes más largos o más baratos y la disponibilidad del trabajador para tomar mas pedidos.

“En delivery aparece una dependencia todavía más fuerte: la misma empresa que te asigna el trabajo también puede terminar financiando tu deuda. El trabajador queda atrapado entre el algoritmo que le da pedidos y el crédito que necesita pagar”, sostuvo León.

La asociación comparó esa dinámica con viejas formas de dependencia laboral en las que el trabajador quedaba atado al mismo esquema que le daba el ingreso y le cobraba la deuda. “Es una versión digital de un mecanismo muy antiguo: trabajar para pagarle a quien te mantiene endeudado”, plantearon desde ACCAURA.

“Terminan pagando para trabajar”

Para la entidad, el endeudamiento muestra el costado oculto del modelo de plataformas: el trabajador no solo aporta su tiempo, su cuerpo y su vehículo, sino que también carga con el desgaste de la herramienta, los arreglos, el combustible, el seguro, la amortización y los intereses de préstamos tomados para poder seguir conectado.

“Se genera un círculo vicioso que va hacia la perdición: terminan pagando para trabajar. Salen a la calle para subsistir, pero al mismo tiempo revientan su auto, su moto o su bicicleta, que son su capital de trabajo. A mediano y largo plazo muchos están trabajando a pérdida y no lo ven hasta que se quedan sin herramienta y endeudados”, afirmó Pablo León.

“Nos dicen socios, colaboradores o empresarios del volante, pero todas las variables las define un algoritmo. El algoritmo decide tarifas, premios, castigos, bloqueos, asignación de viajes y condiciones. Si además el trabajador tiene que endeudarse para reparar su herramienta, queda claro que no hay libertad real: hay precarización y dependencia”, concluyó León.

Con este panorama, la organización volvió a reclamar una regulación integral de la actividad, con reconocimiento laboral, protección de las herramientas de trabajo y piden "reglas que impidan que la economía de plataformas siga funcionando sobre la deuda, el desgaste y la desprotección de cientos de miles de trabajadores".