Cuando dos clásicos se encuentran, la historia se escribe sola. La emblemática torta de ricota de Gino El Capo, nacida del pulso inmigrante y convertida en símbolo de la pastelería porteña, se incorporó desde el 9 de julio a la carta del Gran Café Tortoni, ícono de Avenida de Mayo 825 y testigo de generaciones.
La alianza reúne a dos tradiciones que forman parte de la memoria gastronómica de Buenos Aires y que ahora comparten mesa en uno de los cafés más representativos de la ciudad. Este encuentro gastronómico que se juntaron para crear una experiencia única, celebra además la tradición del café porteño y sus tertulias culturales, cruzándose con la torta de ricota transmitida de generación en generación.
Gino arrancó de la mano de una familia de inmigrantes del sur de Italia que se mudó al barrio de La Paternal allá por los ’40, con una receta que se volvió marca registrada: masa finita, ricota a lo grande y cero vueltas. La torta se hizo tan famosa que no quedó en un postre casero y hoy viaja en avión, cruza fronteras y se convirtió en un símbolo de Buenos Aires.
La tradición la continuaron Joaquín Ciafardini y Hernán Cousture, amigos de la secundaria en Flores que le dieron vuelo sin traicionar la esencia. La receta sigue intacta y el vínculo con el barrio hace que cada semana salgan del local de la avenida Juan B. Justo 5183 unas mil quinientas tortas. Para coronar su glorioso paso al mando de una tradición de la pastelería argentina, en 2022, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires declaró a Gino sitio de interés cultural.
Por su lado, el otro clásico es el Café Tortoni, abierto en 1858 sobre Avenida de Mayo, con mesas que fueron testigo de tertulias, artistas y generaciones enteras. Es el café más antiguo del país, pionero en sacar las mesas a la vereda y declarado Monumento Histórico Nacional. Allí conviven la tradición francesa con el pulso porteño y, desde ahora, también la ricota de Gino, en una alianza que une dos legados inmigrantes bajo un mismo espíritu de Buenos Aires.