Indignación en Lanús: un chofer de colectivo hizo bajar a un nene con autismo por el volumen del celular

El conductor de la línea 100 le exigió de forma violenta a un nene de 10 años que apagara su teléfono o usara auriculares, a pesar de que el dispositivo lo ayudaba a evitar una crisis.

Un grave hecho de discriminación conmocionó a los pasajeros de la línea 100 en el partido de Lanús, donde un chofer del interno 4852 maltrató a una madre que viajaba con su hijo de 10 años, quien tiene autismo. El nene utilizaba el sonido de su celular para evitar una crisis, un recurso habitual para su condición, pero el conductor le exigió de manera violenta que apagara el dispositivo o utilizara auriculares, lo que desencadenó una situación límite.

El episodio comenzó cuando el chofer intentó no abrirles la puerta. Según relató Alejandra, la mamá del menor, en diálogo con C5N, esta no era la primera vez que sufrían hostigamiento por parte del mismo conductor: "Es la segunda vez y me decía que no, que no me iba a abrir la puerta porque cuando frena me hace con la mano que no... El colectivo tiene las cámaras, deberían pedir las cámaras porque ahí está, él me decía con el dedo que no me iba a subir". Ante la negativa, el nene, llamado Nehemías, golpeó la puerta para poder ingresar al transporte público.

Una vez arriba de la unidad, el chofer comenzó a imponer reglas de manera soberbia, exigiéndole al nene el uso de auriculares, algo que para él es imposible debido a su hipersensibilidad táctil. "El celular lo escucha, no lo escucha de una manera y a auricular él no se deja poner porque no, no, no quiere usar ni gorro. Le lo pelo porque le molesta hasta el pelo, ¿te imaginás? Me pongo unos auriculares...", detalló Alejandra sobre la condición de su hijo.

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A pesar del apoyo unánime del resto de los pasajeros, quienes defendieron a la mujer y repudiaron la actitud del colectivero, la tensión del momento provocó un colapso de salud en la familia. El nene sufrió una fuerte crisis y comenzó a golpearse la cabeza contra la ventana del colectivo. El nivel de estrés y angustia fue tal que Alejandra, quien padece de epilepsia, sufrió una convulsión en pleno viaje.

"El nene le agarró una crisis, se dio la cabeza contra el la ventana del vidrio, yo tengo epilepsia, me agarró una convulsión, me rompí la dentadura, vino la ambulancia, tuve la presión alta también, nunca en mi vida tuve la presión alta", relató la mujer sobre el dramático desenlace que requirió asistencia médica de urgencia.

Denuncia y provocaciones en la comisaría

Tras el violento episodio, el chofer desafió a la mujer diciéndole: "Ahora vas a ver", con la intención de que la policía actuara en su contra. Sin embargo, al descender de la unidad, los efectivos policiales de la Comisaría de Salta (Lanús) contuvieron de inmediato a la madre y al niño. Uno de los oficiales, apodado cariñosamente por Alejandra como "el policía de anteojitos", se encargó de calmar al menor cantando con él para sacarlo de la crisis.

Incluso en la dependencia policial, el chofer mantuvo su postura discriminatoria y soberbia. Alejandra relató que debió dejar a su hijo al cuidado de su otro hermano para regresar a declarar, y en ese momento el conductor lanzó un comentario despectivo: "Cuando vuelvo que entro a declarar, me dice: 'Ve, estos negros no tienen ni abogado'. Y ahí le dije, fui y le dije al policía, 'sigue buscando y soberbio el hombre hasta lo último'. Pero era empatía de nada".

Gracias al apoyo de los pasajeros y al accionar del personal policial de la Comisaría de Salta y de la Comisaría Segunda de Lanús, Alejandra pudo radicar la denuncia formal. No obstante, las secuelas del maltrato persisten en el día a día de Nehemías, quien asiste a un centro conductual de doble turno en la zona: "El otro día que teníamos que ir... él no quería subirse al 100. No quería subirse al 100", lamentó su madre.

Hasta el momento, la empresa de la línea 100 no se ha comunicado con la familia para pedir disculpas ni tomar medidas contra el chofer. "Nadie me llamó para disculparse o para decirme nadie nada", concluyó Alejandra, quien espera que se haga justicia ante lo ocurrido.

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