Un potente terremoto de magnitud 7,1 sacudió la isla de Kyushu, al suroeste de Japón, dejando un saldo preliminar de al menos 13 muertos y más de 100 heridos. Las autoridades locales advierten que la cifra de víctimas podría aumentar a medida que los equipos de rescate avanzan en la remoción de escombros.
El sismo provocó importantes daños materiales: edificios colapsados, autopistas agrietadas, vehículos aplastados y severos incendios en ciudades como Wajima y la prefectura de Kumamoto, lo que dificultó las tareas de emergencia.
Las autoridades informaron que más de 30.000 personas fueron evacuadas y pasaron la noche en refugios temporales instalados en escuelas y centros comunitarios. "Se confirmaron daños considerables, que incluyen víctimas, derrumbes de estructuras, incendios e interrupciones en las vías de acceso", señalaron fuentes oficiales tras el despliegue del operativo de emergencia.
Bomberos, policías y efectivos de las Fuerzas de Autodefensa trabajan contrarreloj junto a helicópteros para ubicar a personas atrapadas. En tanto, los hospitales de la región se encuentran al límite de su capacidad debido al continuo flujo de heridos.
Terremoto en Japón: servicios cortados y atentos al peligro de réplicas
El temblor también provocó cortes masivos de energía eléctrica y agua potable, mientras que varios deslizamientos de tierra mantienen bloqueadas las principales rutas de acceso a las zonas más golpeadas.
Desde el Ejecutivo central instaron a la población a mantenerse alerta ante el riesgo de réplicas de gran intensidad y pidieron no regresar a las viviendas hasta que las estructuras sean evaluadas.
Se declaró el estado de emergencia en la región, a la espera de ayuda humanitaria
El gobierno japonés declaró el estado de emergencia en la región para agilizar el envío de suministros básicos, alimentos y mantas. A las labores estatales se han sumado cientos de voluntarios y organizaciones civiles, mientras diversos países de la comunidad internacional ya han ofrecido asistencia humanitaria.
Las autoridades concluyeron que, si bien la prioridad absoluta sigue siendo la búsqueda de sobrevivientes, el proceso de reconstrucción de la infraestructura dañada demandará meses.