Desde temprano, largas filas rodearon el predio donde se desarrolló la Expo Empleo Barrial 2026 “Edición Juventud”, la iniciativa impulsada por el Gobierno de la Ciudad que ofrece vacantes laborales, cursos y talleres para jóvenes de entre 18 y 30 años. Con carpetas en mano y currículums impresos, cientos de personas esperaron durante horas con la esperanza de conseguir un trabajo en medio de un contexto económico cada vez más complejo.
Las historias reflejaron la dificultad de acceder al mercado laboral, especialmente para quienes buscan su primera experiencia o necesitan compatibilizar empleo y estudios.
“Estoy estudiando una tecnicatura en programación y necesito un ingreso para terminar de estudiar. La situación está complicada. Yo vivo con mis abuelos y quiero ayudarlos un poco con el tema de la plata. Vengo tirando currículums en varios lugares, pero no me llaman”, contó Ximena en diálogo con C5N.
Sebastián explicó que busca independencia económica para poder continuar sus estudios: “Quiero tener mis propios ingresos y bancarme los estudios. Vivo con mis papás y no quiero ser una carga con eso”.
En la misma línea, Marcos relató las dificultades que enfrenta pese a estar capacitado: “Estoy estudiando en una universidad privada y quiero pagar la cuota. Son 250 mil pesos así que estoy tratando de conseguir algo con lo que pueda cubrir eso y las necesidades básicas. Hace un año y medio que estoy buscando algo específico de técnico químico, pero al no tener experiencia me limpian. No me llaman”.
También hubo testimonios atravesados por la crisis económica familiar. “Busco trabajo para tener futuro. Yo vivo con mis papás. Los ayudo en sus trabajos. Estamos viviendo con lo justo, estamos mal económicamente. Hay días buenos y días malos”, señaló Nicolás.
Agustina contó que perdió su empleo recientemente: “Hace tres meses me quedé sin trabajo. Trabajaba de mucama en un hotel y se terminó el contrato”.
“Trabajo en un hospital municipal. Me pagan 300 mil pesos por mes. Trabajo 6 horas por día y atendemos a cientos de personas. No llego a fin de mes. Vivo con mi mamá y mi abuela. A la noche hay veces que no comemos“, comentó Bruno.
La falta de respuestas por parte de las empresas fue otra de las quejas recurrentes entre quienes asistieron a la feria. “La situación está complicada. Uno tira currículum y no responden. Te dicen ‘después te contestamos’ y no te contestan”, lamentó Galo.
Victoria, en tanto, describió el impacto cotidiano de la crisis: “La situación está terrible. No me llaman de ningún lado. No me alcanza para comer, pagar el alquiler, ni para ayudar en mi casa. Por suerte, tengo una mamá que me quiere y me banca, pero no todos tienen eso. Tengo amigos que dejaron de alquilar y volvieron a vivir con sus padres”.