Familiares del motociclista atropellado en el Camino del Buen Ayre: "Ariel se cruzó con una lacra asesina"

Desde el entorno de Pablo Ariel Santillán, víctima de un conductor que manejaba con 1,97 gramos de alcohol en sangre, deslizaron la idea de la justicia por mano propia.

Familiares del motociclista Pablo Ariel Santillán, de 28 años, que murió atropellado en el Camino del Buen Ayre, en un siniestro fatal por la negligencia de un conductor alcoholizado, pidieron justicia por el joven. La víctima regresaba de buscar unos repuestos para su mejor amigo cuando ocurrió la tragedia a la altura de Ituzaingó.

Según las cámaras de seguridad de la zona, el conductor Carlos Andrés Dip, de 43 años, que chocó a Ariel tenía 1.97 gramos de alcohol en sangre. Terminó acusado de "homicidio culposo" y quedó detenido.

En el programa De Una en C5N, con la conducción de Lucila Trujillo y Rubén Suárez, hablaron Marisa, la suegra de Ariel, y el tío de la pareja del fallecido: "Ariel se cruzó con una lacra asesina en el camino del Buen Ayre, totalmente borracho... y lo tiró en el medio de la ruta y contra el guardarrail".

En medio de la angustia y el desconsuelo, recordaron al joven: "Ariel era un hijo más, era la pareja de mi hija hace cinco años. El gordo a la mañana repartía pan y a la tarde hacía pastas, y después se iba a entregar pedidos y paquetes con la moto".

Marisa dio detalles de la tragedia que le tocó padecer: "Le dio de lleno con la moto y lo tiró en medio de los dos guardarrail... y después cruzó a la mano contraria donde venía un pobre hombre manejando que jamás hubiera pensado que el cuerpo de alguien venía volando por el aire".

La mujer comentó que se enteró de la noticia fatal con un "está muerto", a secas. "Ariel y mi hija eran una sola persona. Esta semana habían empezado a terminar la casa que tenían inconclusa para casarse". Además, apuntó contra el conductor ebrio: "Venía totalmente borracho. No me importa si venía de comer un asado. Después que le dieron el test de alcoholemia se quedó dormido en el auto... salió y mató, y no le importó".

Además, aseguró que estuvo a metros del hombre dormido: "Se quedó dormido en el auto, aún después de matar. Estuve a centímetros de él. Pensé lo peor 'qué me van a hacer' van a decir que fue emoción violenta". Sobre hacer justicia por mano propia, se lamentó "haber estado cerca de esa lacra y no haber hecho lo que pensaba".

A su lado, estuvo Roberto Almeida, a cargo del Consejo de Víctimas de la PBA, primo de Marisa y tío de Fiorella, la mujer de la víctima: "Nos está pasando a todos los que vivimos esta situación irreversible por los asesinatos de de tránsito de las personas que manejan alcoholizadas parecen que la concientización no alcanza", detalló sobre la problemática.

El funcionario es una persona que tiene a su mujer fallecida, contó que la asesinaron, y es por eso que preside el grupo que asesora sobre los derechos de las víctimas, aseguró: "Marisa y Fiorella son familiares y luchamos juntos en estas situaciones como cuando asesinaron a mi esposa. Vuelven todos los recuerdos".

Apuntó a las miradas diferentes que tiene la justicia en estos hechos de tránsito: "Hoy, la ley de víctimas de la PBA dice que los fallos tienen que tener la mirada de la víctima. Nosotros como familia vamos a pedir el dolo eventual. Este asesino tomó casi 2 litros de alcohol, este asesino", concluyó sobre el siniestro fatal de este jueves a la tarde.

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