La página web oficial del Vaticano difundió el Evangelio para hoy viernes 23 de agosto. La liturgia católica diaria invita a reflexionar sobre la palabra de Dios. Conoce a qué te invita la lectura recomendada y el santo del día.
La liturgia católica diaria trae reflexiones. Conoce cuál es la lectura recomendada y el santo del día, según informa el Vaticano.
La página web oficial del Vaticano difundió el Evangelio para hoy viernes 23 de agosto. La liturgia católica diaria invita a reflexionar sobre la palabra de Dios. Conoce a qué te invita la lectura recomendada y el santo del día.
El Papa Francisco siempre escribe unas palabras para poder reflexionar sobre las lecturas diarias e invita animarse a poner en práctica.
"Detengámonos en la actitud de los paisanos de Jesús. Podemos decir que ellos conocen a Jesús, pero no lo reconocen. (…) En realidad, no se han dado nunca cuenta de quién es realmente Jesús. Se detienen en la exterioridad y rechazan la novedad de Jesús. Y aquí entramos precisamente en el núcleo del problema: cuando hacemos que prevalezca la comodidad de la costumbre y la dictadura de los prejuicios, es difícil abrirse a la novedad y dejarse sorprender", expresa.
También el sumo pontífice aclaró: "Pero sin apertura a la novedad y sobre todo —escuchad bien— apertura a las sorpresas de Dios, sin asombro, la fe se convierte en una letanía cansada que lentamente se apaga y se convierte en una costumbre, una costumbre social. He dicho una palabra: el asombro. ¿Qué es el asombro? El asombro es precisamente cuando sucede el encuentro con Dios: 'He encontrado al Señor'".
Según el Vaticano, la lectura para el 23 de agosto de 2024 es la profecía de Ezequiel Ez 37, 1-14.
En aquellos días, la mano del Señor se posó sobre mí, y su espíritu me trasladó y me colocó en medio de un campo lleno de huesos. Me hizo dar vueltas en torno a ellos. Había una cantidad innumerable de huesos sobre la superficie del campo y estaban completamente secos.
Entonces el Señor me preguntó: "Hijo de hombre, ¿podrán acaso revivir estos huesos?" Yo respondí: "Señor, tú lo sabes". El me dijo: "Habla en mi nombre a estos huesos y diles: 'Huesos secos, escuchen la palabra del Señor. Esto dice el Señor Dios a estos huesos: He aquí que yo les infundiré el espíritu y revivirán. Les pondré nervios, haré que les brote carne, la cubriré de piel, les infundiré el espíritu y revivirán. Entonces reconocerán que yo soy el Señor' ".
Yo pronuncié en nombre del Señor las palabras que él me había ordenado, y mientras hablaba, se oyó un gran estrépito, se produjo un terremoto y los huesos se juntaron unos con otros. Y vi cómo les iban saliendo nervios y carne y cómo se cubrían de piel; pero no tenían espíritu. Entonces me dijo el Señor: "Hijo de hombre, habla en mi nombre al espíritu y dile: 'Esto dice el Señor: Ven, espíritu, desde los cuatro vientos y sopla sobre estos muertos, para que vuelvan a la vida' ".
Yo hablé en nombre del Señor, como él me había ordenado. Vino sobre ellos el espíritu, revivieron y se pusieron de pie. Era una multitud innumerable. El Señor me dijo: "Hijo de hombre: Estos huesos son toda la casa de Israel, que ha dicho: 'Nuestros huesos están secos; pereció nuestra esperanza y estamos destrozados'. Por eso, habla en mi nombre y diles: 'Esto dice el Señor: Pueblo mío, yo mismo abriré sus sepulcros, los haré salir de ellos y los conduciré de nuevo a la tierra de Israel. Cuando abra sus sepulcros y los saque de ellos, pueblo mío, ustedes dirán que yo soy el Señor. Entonces les infundiré mi espíritu, los estableceré en su tierra y sabrán que yo, el Señor, lo dije y lo cumplí' ".
También publicaron la lectura del santo evangelio según san Mateo Mt 22, 34-40.
En aquel tiempo, habiéndose enterado los fariseos de que Jesús había dejado callados a los saduceos, se acercaron a él. Uno de ellos, que era doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la ley?"
Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primero de los mandamientos. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas".
Isabel Flores de Oliva nació en Lima el 20 de abril de 1586, y falleció el 24 de agosto de 1617. Santa Rosa de Lima fue una religiosa que consagró su vida a la atención de los niños y enfermos, así como las prácticas ascéticas.
Desde su juventud de terciaria dominica y empezó a tratar a la gente más necesitada y enfermos en una habitación de su hogar, la cual acondicionó como enfermería.
Fue venerada ya en vida por sus visiones místicas y por los milagros que se le atribuyeron, medio siglo después fue canonizada por la iglesia católica en 1671, que la declaró patrona de Lima y Perú, poco después de América, Filipinas e Indias Orientales.