Laura Esquiver recibió recientemente un diagnóstico que sorprendió a todos
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El 17 de marzo la artista Laura Esquivel tuvo que frenar su carrera musical por un problema en la voz.
El exceso de trabajo y las exigencias del ambiente artístico fueron un factor determinante.
El diagnóstico le provocó un fuerte impacto emocional y la llevó a replantearse su futuro.
Inició un proceso de cambios de hábitos y reeducación vocal con apoyo médico.
Un problema de salud inesperado volvió a poner en el centro de la escena a una reconocida figura del espectáculo argentino. Lo que comenzó como una molestia aparentemente menor terminó encendiendo las alarmas y obligándola a consultar a especialistas, en un contexto que generó preocupación tanto en su entorno como entre sus seguidores.
La situación llamó la atención no solo por la rapidez con la que evolucionó, sino también porque afectó directamente a una herramienta clave de su trabajo. La pérdida de la voz, en este caso, se transformó en una señal de alerta para Laura Esquivel, lo cual derivó en estudios y evaluaciones médicas más profundas de lo habitual.
Qué le sucedió a Laura Esquivel y por qué se preocupó con el diagnóstico
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El 17 de marzo marcó un antes y un después en la vida de Laura, que se vio obligada a frenar de golpe todas sus actividades musicales y a preguntarse si podría volver a cantar. Ese momento no solo puso en duda su futuro profesional, sino que también la llevó a reflexionar sobre el costo que su trabajo estaba teniendo en su salud. Según contó, venía atravesando un período de enorme presión, con un ritmo de trabajo excesivo y múltiples exigencias propias del mundo artístico, donde “hay que hacer mil cosas todo el tiempo”.
La situación le generó un fuerte impacto emocional: su voz, que es su principal herramienta y su forma de expresarse, quedó comprometida de un día para el otro, despertando miedos e incertidumbres difíciles de manejar. Al recibir la confirmación del diagnóstico fatiga vocal, vivió uno de los momentos más duros de su vida. Para intentar asimilar lo que estaba pasando, decidió ir al Jardín Botánico, donde, entre lágrimas y libros, buscó un poco de calma y espacio para procesar la noticia.
A partir de la indicación médica de hacer reposo vocal, la artista comenzó a modificar de manera profunda sus hábitos cotidianos. Mejoró su alimentación, empezó a hidratarse más, evitó lugares ruidosos y mantuvo su rutina de ejercicio.
“El 17 de marzo tuve que aprender a hacer silencio”, recordó al hablar de ese inicio tan difícil. El acompañamiento de los especialistas fue clave, tanto para su recuperación de la voz como para aprender a cuidarse mejor en el día a día.