Es un actor conocido de España, tuvo que salir de una función en ambulancia y el diagnóstico lo dejó sin palabras: qué le pasó

El hecho volvió a poner en foco los riesgos de la exigencia física y emocional en el mundo del espectáculo.

  • Tosar atravesaba un momento personal delicado tras una ruptura y se sentía emocionalmente vulnerable.

  • Un almuerzo con una amiga que regresaba a Galicia despertó en él una fuerte sensación de desarraigo.

  • Minutos antes de salir a escena, sufrió un colapso emocional y no pudo continuar con la función. Fue atendido por médicos y trasladado en camilla, lo que obligó a suspender la obra.

  • En el hospital, la psiquiatra diagnosticó “morriña”, una profunda nostalgia por su tierra y sus afectos.

La preocupación se instaló en el ambiente artístico luego de que un reconocido actor español tuviera que abandonar una función antes que comience y ser trasladado en ambulancia a un centro médico. El episodio ocurrió ante la mirada atónita del público y del elenco, y rápidamente generó una ola de comentarios y especulaciones sobre su estado de salud y lo que había sucedido detrás del escenario.

Según trascendió, el intérprete comenzó a sentirse mal instantes previos a salir a escena, lo que obligó a interrumpir la obra y activar el protocolo de emergencia. En cuestión de minutos el teatro se convirtió en un espacio de tensión y preocupación, mientras los médicos evaluaban la situación y decidían su traslado.

Cual fue el sorprendente diagnóstico del actor español Luis Tosar

-Luis Tosar

La obra era La cena de los idiotas, una comedia tan disparatada como ingeniosa. El actor gallego, con la calma y el humor que lo caracterizan, recordó aquel episodio profundamente humano en el que se mezclaron el cansancio emocional y una vulnerabilidad que hasta entonces no había contado con tanto detalle.

Tosar explicó que estaba atravesando un momento personal difícil: acababa de terminar una relación y se sentía especialmente sensible y fuera de eje. Ese mismo día había almorzado con una amiga gallega que, al terminar, regresaba a su tierra. El gesto de ver partir a alguien rumbo a Galicia mientras él debía quedarse en Madrid trabajando le provocó una sensación de desarraigo que fue creciendo por dentro casi sin que lo notara.

Minutos antes de salir a escena, con el teatro ya lleno, empezó a percibir que algo no estaba bien. Se sentía confundido, con un nudo en el estómago y una tristeza profunda que chocaba de frente con el tono festivo de la obra. “Treinta segundos antes de abrir el telón le dije a la regidora: no puedo, no puedo, no puedo”, recordó. En ese momento, cuerpo y mente dijeron basta: se desplomó y rompió en llanto sin poder controlarlo.

En la sala había varios médicos que intentaron asistirlo, pero tras evaluarlo coincidieron en que necesitaba atención urgente. Tosar fue retirado en camilla ante un público desconcertado y en silencio, y la función se suspendió.

Ya en el hospital, más tranquilo, los médicos escucharon su historia y comprendieron el trasfondo emocional del episodio. La psiquiatra redactó entonces un diagnóstico tan particular como certero: “morriña”, esa palabra tan gallega que nombra la nostalgia profunda por la tierra, por los afectos y por lo que se extraña. “Es una pena porque no conservo ese papel, pero era una joya”, contó después el actor.