En 3 años asesinó a casi 40 personas por un motivo particular: aún hoy se sigue investigando
Mientras crece el interés por comprender cómo se desarrolló esta cadena de asesinatos, lo que más intriga es el particular motivo que habría guiado al responsable.
Louis van Schoor, el asesino en serie que "cazaba" personas de tez negra
Entre 1986 y 1989, Louis van Schoor asesinó a al menos 39 personas negras en East London durante el apartheid, amparado por un sistema legal racista.
Era guardia de seguridad y reportaba cada muerte a la policía, lo que le permitió operar con total impunidad durante años.
Su arresto llegó recién tras la liberación de Nelson Mandela y la presión de activistas y periodistas que reabrieron el caso.
Pese a la magnitud de los crímenes, fue condenado solo por siete asesinatos debido al sesgo del sistema judicial de la época, y cumplió 12 años de prisión.
A lo largo de solo tres años, una seguidilla de crímenes estremeció a la comunidad y dejó a las autoridades ante uno de los casos más inquietantes de los últimos tiempos. Casi cuarenta víctimas fueron registradas en un patrón tan perturbador como difícil de comprender, lo que convirtió la investigación en una prioridad nacional. El impacto social fue inmediato y la pregunta sobre el origen de tanta violencia comenzó a multiplicarse.
Los especialistas que siguieron el expediente de Louis van Schoor describen un escenario complejo. A pesar del paso del tiempo, muchos elementos del caso aún no logran encajar por completo, dando lugar a nuevas teorías y revisiones constantes de los hechos. Hoy, este expediente sigue siendo analizado para desentrañar su verdadera motivación.
Cómo fueron los asesinatos de Louis van Schoor y por qué piden reabrir la investigación
-Louis van Schoor
Entre 1986 y 1989, en plena vigencia del apartheid y su sistema de privilegios para la población blanca, Louis van Schoor mató al menos a 39 personas, todas negras, siendo la víctima más joven un chico de 12 años.
Los asesinatos se produjeron en East London, ciudad del Cabo Oriental, donde Van Schoor trabajaba como guardia de seguridad. Sus ataques, a veces múltiples en una misma noche, generaron terror entre los habitantes negros, que hablaban de un hombre con barba apodado “bigotes” en xhosa.
A pesar de que sembraba miedo, Van Schoor informaba cada muerte directamente a la policía, lo que le aseguró impunidad durante años. Tras la liberación de Nelson Mandela y el comienzo del fin del apartheid, activistas y periodistas lograron impulsar su arresto en 1991. El juicio se convirtió en uno de los procesos por asesinato más grandes del país, con una enorme cantidad de testimonios y pruebas.
Sin embargo, el sistema judicial seguía atravesado por las estructuras racistas del régimen anterior, y eso favoreció al acusado. Aunque se le atribuían casi 40 asesinatos, solo recibió condena por siete y pasó doce años en prisión. Parte de la comunidad blanca lo apoyó públicamente, incluso con pegatinas que celebraban su figura. Entrevistas posteriores revelaron que Van Schoor parecía sentir emoción por los crímenes cometidos.