La crisis socioeconómica en que está sumida la Argentina golpea fuertemente en la estructura de las familias, con la consecuencia de alta vulnerabilidad en los hogares en donde las mujeres son el único sostén. El vivir a corto plazo, frena la posibilidad de planificar, ahorrar y menos aún invertir. Sin embargo, hay recursos concretos para que las mujeres puedan cambiar esta realidad de "apagar incendios" diariamente: “Cuestionar los mandatos culturales sobre el dinero es clave para que las mujeres legitimen su propio deseo y salgan de la urgencia”, evaluó la psicóloga Gabriela Pasquali.
"El dinero está sexuado": las barreras psicológicas que enfrentan las mujeres en medio de la crisis
En la Argentina de Milei, con crisis y "morosidad social", más del 80% de los hogares monoparentales están a cargo de mujeres. Endeudadas para cubrir comida, servicios y salud, la urgencia extrema no deja tiempo para la planificación. La licenciada en psicología Gabriela Pasquali explicó las claves para entender cómo opera la mente bajo estrés financiero y cómo recuperar el control de las decisiones económicas.
Según cifras del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y consultoras privadas, actualmente más de 20 millones de argentinos están endeudados y aproximadamente 6 millones se encuentran en mora. Estos últimos, son personas que se retrasaron en el pago de sus obligaciones financieras o directamente dejaron de abonarlas.
En este contexto de morosidad social, más de 8 de cada 10 hogares monoparentales están encabezados por una mujer, según un informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), elaborado con datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).
La carga del endeudamiento cotidiano: comer, pagar y cuidar
Un estudio del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas(IETSE), un centro de investigación de Córdoba que mide la inflación, el consumo y la pobreza de los hogares, puso blanco sobre negro en una realidad que no es nueva pero no forma parte de los registros oficiales: el 92,3% de los hogares argentinos tiene deudas. De los 4.200 casos nacionales relevados, el 49,3% de esos compromisos no figura en los registros del Banco Central, ya que acumula atrasos en alquileres, servicios, impuestos, cuotas escolares y compras al fiado en comercios de barrio.
Ante este panorama, millones de mujeres asumen un papel fundamental y una doble carga: sostener económicamente a sus familias, al mismo tiempo que asumen gran parte de las tareas de cuidado y crianza de los hijos. El endeudamiento deja de ser una opción de progreso para concentrarse en la subsistencia diaria: gastos corrientes como comida, servicios públicos y salud. Esta lógica de la "urgencia" atrapa la mente de las mujeres que sólo piensan en cómo subsistir hasta mañana.
En la economía doméstica, se entiende como "subsistencia" a la condición de dependencia económica absoluta del día a día, donde la falta de previsión y la imposibilidad de ahorrar hacen que cualquier gasto imprevisto desequilibre la economía personal.
La carga mental de las mujeres que viven al día
Vivir al día implica una desgastante, una carga mental que recae, en su mayoría, sobre las mujeres. La licenciada en Psicología, y autora del libro Psicología del Inversor, Gabriela Pasquali, habló con C5N sobre cómo desarmar la trama emocional detrás del endeudamiento y la supervivencia familiar. Analizó la brecha de género financiera y los mandatos sociales, para pasar de la mera gestión del gasto cotidiano a una verdadera autonomía en las decisiones económicas.
—En medio de una crisis, ¿por qué a las mujeres les resulta tan difícil salir de la "supervivencia diaria" para empezar a pensar en el ahorro o en una inversión?
—Lo primero que hay que entender es que, en nuestra cultura, el dinero está sexuado. Históricamente se asoció al varón, a la virilidad y a la potencia. En la dinámica de los hogares, suele darse una división muy clara: a las mujeres se les delega la administración del "dinero chico" y a los hombres, el "dinero grande".
—¿A qué te referís exactamente con "dinero chico"?
—Al dinero de todos los días: la compra del supermercado, la ropa de los chicos, los servicios, el colegio. Es un dinero que produce desgaste y que no se ve, a menos que falte. El "dinero grande", es decir, las inversiones, las herencias, la compra de bienes, los viajes, suele estar bajo la órbita masculina. En los hogares monoparentales, directamente no hay espacio para ese dinero grande, lo que genera una enorme frustración al no saber en qué se va la plata.
—¿Qué rol juegan los mandatos sociales en esa barrera?
—Es fundamental. No es lo mismo la independencia económica -que es la capacidad de generar ingresos propios- que la autonomía, que es la libertad de tomar decisiones con esos recursos legitimando el propio deseo. El modelo ideal de la mujer está asociado a la maternidad, la incondicionalidad y el altruismo. Eso choca de frente con lo que representa el dinero, que socialmente se percibe como algo frío, ambicioso o interesado. Cuestionar esos mandatos familiares y culturales es clave. Hay que entender que el dinero es una herramienta de poder para concretar proyectos personales.
—Hay una idea instalada de que invertir es complejo o solo para quienes tienen grandes capitales.
—Totalmente, parecería que hablar de inversiones es "cosa de hombres" o de gente millonaria. Pero la realidad es otra. Si tenés cuentas que pagar a fin de mes, poner la plata desde el cobro en una caución bursátil -que es como un plazo fijo por día que se hace en la Bolsa -para que te genere un interés diario hasta el momento de pagar, ya es una decisión revolucionaria. No se necesitan grandes sumas ni operativas complejas. Se trata de perder el miedo, estudiar un poco y animarse. Las mayores trabas suelen ser psicológicas, no monetarias.
—¿Cómo se maneja el agotamiento mental de una madre que llega con lo justo y siente que no tiene margen para pensar?
—Ahí hay que hacer una distinción urgente. No es lo mismo la urgencia financiera -la falta objetiva de recursos para comer- que la falta de control sobre la gestión. Como decía Maslow (Abraham), si la subsistencia básica no está garantizada, pedir "educación financiera" es una exigencia desmedida; la prioridad es la contención material. Pero cuando la plata alcanza -aunque sea justo- y la mujer está desbordada por la crianza y el trabajo, lo que falla es el espacio para detenerse a pensar. La angustia bloquea la reflexión.
—¿Cuál es el primer paso para salir de ese desborde?
—Sentarse a armar un presupuesto: medir ingresos reales y clasificar gastos. Es una tarea incómoda porque te enfrenta a tus límites y te obliga a dejar cosas afuera, pero es la única manera de retomar el control. Y acá vuelve a aparecer la culpa: el mandato social exige que la mujer provea cuidado a costa de su propio bienestar. Gastar en una misma -salud, descanso, un gusto- suele vivirse con la culpa de ser "egoísta". Hay que cambiar el enfoque: el bienestar psíquico de la madre es un gasto de primera necesidad, no un lujo.
—¿Qué le pasa a la mente cuando vive permanentemente acorralada por la escasez?
—Entra en un estrés crónico que en psicología llamamos "efecto túnel": la mente se enfoca únicamente en la urgencia inmediata (comprar la comida de hoy) y bloquea por completo la capacidad de planificar a largo plazo. Para romper ese círculo hay que diferenciar lo urgente de lo importante. Separar una suma, por más mínima o simbólica que sea, para un proyecto personal o para el deseo propio rompe la asociación del dinero con la pura privación y le devuelve su función de generador de bienestar.
—¿Hablar de dinero en la familia también ayuda a aliviar esa carga?
—Sin dudas. Hay que democratizar la conversación financiera. El manejo de la economía no puede ser una carga silenciosa y solitaria. Hay que visibilizar la carga mental y financiera con la pareja, con los hijos según su edad o con la red de contención. Salir del silencio quita el velo de tabú, redistribuye las responsabilidades y abre la puerta a nuevas soluciones.
Psicología al servicio de la autonomía financiera
Gabriela Pasquali es licenciada en Psicología, socia de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires y autora del libro Psicología del inversor. Transformá tu mente en tu mayor activo financiero. Su trayectoria se destaca por tender un puente fundamental entre la salud mental y la educación económica. Dicta talleres especializados de “Psicología del inversor” en la plataforma Clave Bursátil y el curso “Psicología de las inversiones” en Metamind.
Además de su práctica clínica en consultorio privado, Pasquali sostiene un fuerte compromiso social: coordina el espacio de terapia grupal comunitaria y gratuita “La mateada”, y lidera talleres de reflexión para mujeres junto a la psicóloga y escritora Clara Coria. El próximo 12 de septiembre participará en "Finanzas Femeninas: la psicología detrás de tus decisiones", en el centro Chauvin en Mar del Plata. Las entradas se pueden comprar online en el sitio chauvin.com.ar.
últimas noticias
Así empieza el clima de la segunda semana de septiembre tras la inestabilidad del fin de semana
Hace 3 minutosArgentina presente: el mensaje de Scaloni a Colapinto antes del GP de Monza
Hace 8 minutosEl abogado del Pity Álvarez confirmó que el músico sigue consumiendo: "Cocaína es una de las drogas"
Hace 10 minutosFranco Colapinto olió el podio tras la caótica largada del GP de Italia, pero un error lo mandó al fondo
Hace 16 minutos"El dinero está sexuado": las barreras psicológicas que enfrentan las mujeres en medio de la crisis
Hace 19 minutos