Javier Milei y el gobierno del circo sin pan

El oficialismo muestra signos de agotamiento en su capacidad de dominar la conversación pública, y lo que más conspira contra sus posibilidades es su propia gestión. Para retomar la agenda, Milei dio un giro insólito en la cuestión Malvinas, apeló a un patriotismo en el que no cree y dejó elementos preocupantes.

La administración de Javier Milei ha desplegado en sus casi tres años de gestión todas las armas que el capitalismo tecnócrata y posmoderno le ha proporcionado para instalar agenda. Gracias a trolls, discursos escandalosos, prédicas contrarias a la corrección política que rozan los límites de la ruindad, las discusiones que ha planteado cobraban volumen en las redes, ganaban centímetros y tiempo en los medios y parecían colonizar la res pública.

Se sabe que la Argentina es un país híper presidencialista, en el que quien gobierna señala lo importante de lo que no lo es. El "quien nomina, domina" da un margen temporal precioso a quien inicia una gestión. Quizás por eso, casi cada uno de los presidentes desde '83 para acá ha asumido con ínfulas refundacionales. Pero ese tiempo social no es eterno y, cuando termina, hace que hasta los que se mostraban invencibles en las lides discursivas aparezcan vulnerables. En el caso de Milei, parece haber terminado también. O, al menos, por diversos motivos, se ven signos consolidados de agotamiento de esa capacidad de dominar el ágora pública.

Algunas razones están relacionadas con cuestiones políticas concretas que impactan en lo técnico. Los libertarios volvieron a los trolls y a la militancia digital rentada una fuerza de choque que inundaba fotos y orientaba disputas exactamente al lugar que el oficialismo necesitaba. La detención de Fernando Cerimedo, acusado de intentar asesinar a su pareja en Bolivia, minó fuertemente la efectividad y el volumen de ese ejército. Otra parte de esas tropas está a cargo del asesor estrella Santiago Caputo, que ha decidido apagar su usina, o al menos escamotearla, por su interna con Karina Milei y los Menem. El poco apoyo digital que tuvo el Gobierno en casos como el escándalo Adorni o algunas apariciones del propio Presidente muestran una tendencia en ese sentido.

Pero, más allá de lo superestructural o de la instalación de relatos, lo cierto es que lo que más ha conspirado contra las posibilidades del Gobierno ha sido su propia gestión. Una sociedad agotada por un ajuste interminable no es la más proclive a aceptar proclamas oficialistas.

Según una encuesta de QSocial, realizada en julio sobre 1.539 casos, el desgaste es significativo incluso dentro de la propia base electoral de Javier Milei. El 31% de quienes lo votaron en la primera vuelta de 2023 desaprueba hoy su gestión, un grupo equivalente al 12% de todo el electorado. Más allá de que está claro que eso no es exactamente trasladable a votos y que aún falta más de un año, es exactamente la diferencia que obtuvo en el ballotage contra Sergio Massa.

El Gobierno ya no domina la conversación digital como al inicio de su gestión.

El Gobierno ya no domina la conversación digital como al inicio de su gestión.

El desencanto, además, aparece fuertemente asociado a la situación económica. El 91% de esos votantes dice que esperaba mejoras y no las vio, mientras que el 89% afirma que el ajuste impactó negativamente en su vida. Además, el 62% de esos votantes arrepentidos considera que una nueva victoria de Milei sería peor para el país que un triunfo del peronismo, mientras que apenas el 25% rechaza hoy un eventual regreso del peronismo.

Javier Milei aseguró, durante el encuentro "Vientos de Cambio" realizado en el Sheraton, que los salarios informales "están literalmente volando" y que le "han ganado a la inflación más de 60%". La afirmación, utilizada por el Presidente para defender los resultados de su programa económico, es una celebración inédita de la precariedad laboral y no se desprende de los datos oficiales disponibles.

El último Índice de Salarios del INDEC muestra que los ingresos de los asalariados privados no registrados aumentaron 59,5% interanual en junio, frente a una inflación cercana al 33,5%. Es decir, la recuperación real fue de alrededor del 19,5%, no de más del 60% como afirmó Milei. Tampoco existe, en los datos publicados por el organismo, una medición que permita sostener que los salarios informales hayan superado a la inflación en ese porcentaje. El Presidente tampoco precisó qué período ni qué metodología utilizó para llegar a esa cifra.

La afirmación tiene además un problema de alcance. Milei habla de "los salarios informales" como si se tratara de un universo homogéneo, cuando el indicador del INDEC al que puede recurrirse mide específicamente los ingresos de los asalariados privados no registrados. Y ese dato, además, tiene un rezago de cinco meses porque se construye a partir de la Encuesta Permanente de Hogares. El universo de trabajadores informales es mucho más amplio. Incluye también a trabajadores independientes, cuyos ingresos no están contemplados en ese índice.

Hay, efectivamente, una recuperación real de los salarios de los asalariados informales, pero convertir ese dato en una supuesta mejora superior al 60% y extenderlo a todo el mercado laboral informal implica presentar como evidencia una cifra que los propios registros oficiales no permiten verificar. La frase de Milei, en definitiva, vuelve a convertir una mejora parcial y acotada en una conclusión general sobre el mercado laboral que las estadísticas disponibles no respaldan.

Milei participó del evento libertario

Milei participó del evento libertario "Vientos de cambio" y defendió el rumbo de su gestión.

Pero, sobre todo, y aunque el Gobierno lo niegue, la estructura salarial deja expuesta una de las principales desigualdades del mercado laboral argentino. Según datos del mismo INDEC, en 2025, los trabajadores registrados percibieron, en promedio, casi cuatro veces más que quienes se desempeñaron en la informalidad. La brecha no se limita a la situación laboral porque también persisten diferencias significativas entre varones y mujeres y una fuerte disparidad de ingresos según la edad, con salarios que crecen de manera marcada a medida que avanza la vida laboral, un dato que contrasta con las expectativas de buena parte de los jóvenes que acompañaron a Javier Milei.

En la misma charla, Milei volvió a celebrar la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores estatales, entre los que se cuentan médicos, docentes universitarios, fuerzas de seguridad y efectivos militares. Parece difícil que todos esos sectores, agredidos por la política económica del Gobierno, sigan convalidando su discurso masivamente.

En la semana en la que debiera festejarse el Día de la Industria, lo que le llovieron al Gobierno fueron críticas. Hasta el siempre indulgente titular de la UIA, Martín Rapallini, tuvo que reclamar por el fin de los embargos a empresas endeudadas y por un "puente" que permita a las empresas atravesar la coyuntura. Rapallini es de los optimistas que creen que "estamos mal pero vamos bien". Hay otros en la UIA que son más críticos y hablan directamente de industricidio. La utilización de la capacidad instalada industrial promedió apenas 57,6% en el primer semestre, prácticamente igual que un año antes y 7 puntos por debajo del promedio 2021-2023.

La paradoja del sector productivo se profundiza cuando se observa la inversión. En el primer trimestre de 2026, el PBI creció 2,3% interanual, pero la formación bruta de capital fijo cayó 11,6% y acumula cuatro trimestres consecutivos de retroceso, una secuencia que no se registraba desde 1993. El crecimiento, además, está cada vez más concentrado. Agro, minería y finanzas explican cerca del 80% de la expansión, mientras la industria manufacturera cayó 1,7%, el comercio 0,3% y la construcción continúa muy por debajo de los niveles previos al cambio de gobierno.

El repliegue del Estado tampoco fue compensado por el sector privado. El gasto de capital pasó de representar 1,62% del PBI en 2023 a 0,30% en 2025, mientras la inversión privada permanece estancada. El resultado es una economía que puede mostrar crecimiento del producto sin generar una ampliación equivalente de su capacidad productiva.

Con demanda interna débil y capacidad instalada ociosa, las empresas tienen pocos incentivos para ampliar fábricas, comprar maquinaria o realizar nuevas inversiones. El crecimiento termina concentrado en actividades extractivas y financieras, con una estructura cada vez más parecida a una economía de enclave y con muy pocas posibilidades de sostenerse en el tiempo.

El presidente Javier Milei y Martín Rappallini, titular de la UIA.

El presidente Javier Milei y Martín Rappallini, titular de la UIA.

La caída de la inversión se profundizó en julio. La inversión real cayó 8,1% interanual y 3,5% respecto de junio, mientras que en los primeros siete meses de 2026 acumuló una baja de 7,8%. El deterioro se concentra especialmente en maquinaria y equipos, que retrocedieron 9,9% interanual, y en construcción, con una caída del 6%. Dentro del equipamiento, los bienes importados retrocedieron 13,7%.

Según el Centro de Estudios Económicos del Banco Provincia, la Formación Bruta de Capital Fijo quedó en el primer trimestre 11% por debajo del promedio de 2023. Argentina tuvo entre 2024 y 2025 el peor desempeño inversor de la región. Cayó casi 4%, mientras el promedio regional creció cerca de 7%. El único impulso aparece concentrado en los grandes proyectos del RIGI, particularmente energía, petróleo, gas, minería y siderurgia, mientras la inversión vinculada al mercado interno permanece deprimida.

En agosto, las importaciones de bienes de capital vinculadas al RIGI crecieron 11% interanual y alcanzaron unos u$s140 millones, el mayor registro desde el lanzamiento del régimen. Son proyectos con bajo impacto inmediato sobre el empleo y la demanda doméstica. Al mismo tiempo, la utilización de la capacidad instalada industrial promedió apenas 57,6% en el primer semestre, prácticamente igual que un año antes y 7 puntos por debajo del promedio 2021-2023.

El cuadro es el de una economía donde los incentivos consiguen atraer capital hacia actividades extractivas y exportadoras, pero no logran generar una recuperación generalizada de la inversión productiva porque el mercado interno carece de demanda suficiente para justificar nuevas plantas, maquinaria o ampliaciones.

En este contexto, el Gobierno intentó retomar la agenda dando un giro insólito y colocando al tema Malvinas como una preocupación importante. Milei pasó de criticar a los jugadores de la Selección por desplegar una bandera luego de su victoria frente a Inglaterra a hablar de que el reclamo de soberanía por las islas es una "causa sagrada". Santiago Caputo aportó en este caso sus huestes digitales, tocó periodistas amigos —fue muy llamativo el entusiasmo con el que algunos que se muestran moderadamente críticos recibieron el discurso presidencial— y el Gobierno volvió a dominar agenda después de muchos meses. Sin ninguna propuesta novedosa, Milei apeló a un patriotismo en el que no cree y prometió un desarrollo que parece difícil de lograr sin inversión, y hasta dejó elementos preocupantes.

El Gobierno decidió avanzar con la aplicación de la Ley 26.659, que establece sanciones para empresas que operen en la plataforma continental argentina sin autorización y alcanza también a accionistas, directores, proveedores y otros actores vinculados. El problema es que la trama alrededor de Sea Lion, el proyecto de explotación petrolera frente a las islas, está lejos de ser un universo aislado. Según el sitio Infobae, Navitas Petroleum —operadora del proyecto— tiene entre sus accionistas a fondos que también invierten en Mercado Libre. ¿Sancionaría Milei a la empresa que creó su fanático, Marcos Galperin?

El equipo de Javier Milei junto al Presidente durante la cadena nacional por Malvinas.

El equipo de Javier Milei junto al Presidente durante la cadena nacional por Malvinas.

Pero también, aunque es cierto que ninguna de las grandes compañías que están en Vaca Muerta participan en el norte de Malvinas, algunos de los proveedores que trabajan para Sea Lion están al mismo tiempo en proyectos estratégicos en Neuquén. La amenaza de sancionar a quienes tengan vínculos "directos o indirectos" obliga al Gobierno a precisar hasta dónde pretende llevar la ofensiva y qué entiende exactamente por una vinculación sancionable, en un mercado relativamente pequeño de operadores. Bluewater, flamante proveedor de Sea Lion, fabricó las monoboyas destinadas al VMOS, el oleoducto que permitirá ampliar de manera decisiva la capacidad de evacuación y exportación de crudo de Vaca Muerta. El contrato con británicos e israelíes fue firmado luego de cumplir con su obligación con YPF, pero la pregunta es si su nueva vinculación le impedirá proveernos de productos esenciales para nuestro desarrollo hidrocarburífero.

Por otro lado, ¿reiniciará la gestión libertaria la construcción de la base integrada de Ushuaia, que requiere de una inversión de por lo menos 300 millones de dólares en un contexto de ajuste como el descripto, mientras se desarman bases navales que tienen años como la de Punta Indio y se les niegan tratamientos a militares que tienen la desfinanciada obra social de las fuerzas armadas?

Por último, en medio de un discurso supremacista que habló del Reino Unido como una potencia declinante por su "inmigración descontrolada", Milei anunció una ley que "creará el Consejo de Seguridad Nacional, que definirá una política de seguridad nacional de aplicación obligatoria y transversal a todo el Estado, articulando Cancillería, Defensa, Inteligencia y Economía. También establecerá un marco para la protección de nuestra infraestructura crítica y para la protección aeroespacial y marítima de la Nación. Por último, le pediremos al Congreso que le otorgue al Consejo las facultades necesarias para que el Estado pueda responder con herramientas económicas y diplomáticas frente a actores estatales o no estatales que amenacen nuestra seguridad nacional".

El Consejo es una réplica de un organismo que funciona en los Estados Unidos, pero en la Argentina tiene reminiscencias distintas. Sobre todo cuando, no hace mucho, el propio Presidente habló de "enemigos internos y externos" y viene de reivindicar a la dictadura de Pinochet en su visita a Chile. Esta misma semana amplió el presupuesto de la SIDE en más de $30 millones mientras les quita fondos a las provincias. El peligro de que los críticos u opositores pasen de ser "mierdas humanas" a "traidores a la Patria" es evidente, sobre todo si se tiene en cuenta uno de los últimos tuits del asesor Caputo, mientras algunos objetaban el discurso que él escribió y leyó Milei: "La totalidad de la gente llorando son agentes de la Corona británica. Márquenlos".

Más allá de esta preocupación sustantiva, volvemos al principio de este escrito. El Gobierno parece haber recuperado la agenda. ¿Durará? Parece difícil. La remanida frase "al pueblo, pan y circo" atravesó milenios sin que algunos la entendieran. Sin pan, nadie piensa en el circo.

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